
Sociedad
La Barrosa de Abejar pone fin un año más al Carnaval soriano
Martín Navas García y Raúl De Marco Velasco han dado vida a la tradición

La localidad soriana de Abejar ha revivido este sábado La Barrosa, su fiesta más tradicional, declarada de Interés Turístico Regional el pasado año y que pone fin al Carnaval soriano. Este año, Martín Navas García y Raúl De Marco Velasco han dado vida a La Barrosa de Abejar, en el rito anual trasladado del Martes de Carnaval al sábado de Piñata.
Sobre las 10 horas de este sábado, Martín y Raúl han iniciado la ronda por las casas acompañados de La Barrosa, un armazón de madera cubierto por una sábana blanca a la que se le cosen cintas de colores y que en su proa lleva dibujada la cara de un toro con cuernos auténticos.
Los barroseros recorrerán las calles del pueblo durante todo el día pidiendo donativos y viandas para la cena, salvo en las casas donde haya fallecido algún familiar donde se guarda luto y no se hace sonar los cencerros colgantes.
Una tradición heredada
Ambos barroseros, vestidos con camisa y calzón blanco con faja, corbatas rojas, sombrero negro de ala ancha cuya copa rodea un lazo, también rojo, y completando su atuendo con botas y polainas negras, llegan a este día con "emoción y orgullo" heredado de su tío y de su padre.
Tras el largo día, a las 22.00 horas más o menos, el ritual llegará a su fin, con disparos al aire, vueltas sobre el salón, vino simulando sangre para brindar con los vecinos, bailes y el orgullo de madres, amigos y familia que llevan días de desvelos.
Una fiesta convertida en ritual
Así ataviados, Barrosa y barroseros recorren la población casa por casa recogiendo donativos de los vecinos que servirán posteriormente para el ágape de los quintos del año.
Ya por la tarde, se dirigen al salón del Ayuntamiento donde se cita todo el vecindario en un ambiente festivo y carnavalesco para presenciar la caída de La Barrosa tras dar tres vueltas al recinto y caer abatida por varios cazadores que simulan sus disparos con salvas al aire.
Los cuerpos inertes de Barrosa y barroseros son trasladados sobre tableros por jóvenes de la localidad a un pequeño recinto anexo donde serán regados con vino, empapando a los asistentes que se encuentran debajo.
Tras la muerte fingida, todos los abejarucos beben vino dulce simulando la sangre de La Barrosa y bailan la tradicional 'rueda' alrededor del salón.
La Barrosa descansa hasta el año que viene, pero la fiesta continúa con la cena de mozos en el salón y cena comunal en el polideportivo y la posterior verbena de disfraces.
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