Economía

CETECE celebra 28 años impulsando innovación y talento en el sector agroalimentario

Nacido en Palencia en 1998, el CETECE se ha convertido en un referente nacional en formación, innovación y transferencia tecnológica para más de 300 empresas del sector

Centro que ha trabajado para impulsar la innovación, la formación y la seguridad en el sector agroalimentario, en la imagen el director Javier Labarga en el obrador
Centro que ha trabajado para impulsar la innovación, la formación y la seguridad en el sector agroalimentario, en la imagen el director Javier Labarga en el obradorBrágimoIcal

Hay proyectos que nacen con una vocación clara, pero cuyo alcance termina superando cualquier expectativa inicial. Ese es el caso del Centro Tecnológico del Cereal (CETECE), ubicado en Palencia, que este año celebra su 28 aniversario convertido en un actor clave para el desarrollo del sector agroalimentario en Castilla y León y en toda España.

Lo que comenzó en 1998 como una escuela especializada en la formación de profesionales en la transformación de cereales ha evolucionado hasta convertirse en un centro tecnológico de referencia, capaz de conectar conocimiento, investigación, innovación y empresa. A lo largo de casi tres décadas, el CETECE ha acompañado a cientos de empresas, formado a generaciones de profesionales y contribuido a modernizar un sector que forma parte esencial de la identidad económica, social y cultural de la región.

El CETECE abrió oficialmente sus puertas en 1998 en Palencia, en un acto que simbolizaba la apuesta institucional por la profesionalización del sector agroalimentario. La inauguración contó con la presencia del entonces presidente de la Junta, Juan José Lucas, así como de representantes institucionales y académicos que respaldaban el proyecto.

El presidente del CETECE, Javier Labarga Vaca, recuerda aquel momento con emoción. “Lo recuerdo con muchísimos nervios, pero con muchísima ilusión, muchísimas ganas. Y sobre todo con mucho apoyo del sector, de mi familia, de mis amigos. La verdad es que me emocioné varias veces”, reconoce a Ical.

El objetivo era claro, crear un centro de formación especializado que respondiera a las necesidades reales del sector, especialmente en panadería y pastelería. La instalación en el campus de la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias de Palencia, respaldada por la Junta de Castilla y León, permitió concentrar la formación en un único centro regional, en lugar de replicarlo en distintas provincias.

A finales de los años noventa, el sector agroalimentario afrontaba una situación compleja ya que existía una fuerte demanda de profesionales cualificados que no encontraba respuesta en la formación existente. Labarga explica que "en aquellos tiempos, el sector de panadería y pastelería necesitaba muchísima mano de obra cualificada. Ya había escasez. Por eso estábamos demandando permanentemente a las diferentes administraciones un centro de formación, porque en Castilla y León no había”.

El CETECE nació para cubrir ese vacío y rápidamente se convirtió en un referente para la formación profesional. Desde sus primeros años comenzó a preparar a alumnos que luego se integrarían en empresas del sector, aportando conocimientos técnicos y una visión moderna de la producción alimentaria.

El crecimiento del CETECE no fue planificado desde el inicio. Su evolución se produjo como respuesta directa a las necesidades del sector. “Nosotros nacimos exclusivamente como un centro de formación profesional. Pero el sector nos iba demandando permanentemente asesoramiento en materia de calidad. Oye, que las empresas vienen y nos dicen que tienen una demanda de mejora de producto, pues hay que empezar con un laboratorio para ver cómo podemos asesorarlas en innovación y mejora de producto”, explica Labarga.

Así, el CETECE fue ampliando su actividad, incorporando nuevos profesionales, creando laboratorios y desarrollando servicios especializados para empresas. En apenas una década, había pasado de ser una escuela de formación a un modelo integral de apoyo al sector agroalimentario.

Durante estos 28 años, el CETECE ha trabajado con más de 300 empresas, desde pequeñas panaderías locales hasta grandes compañías nacionales. “En Castilla y León, prácticamente todas las empresas de panadería y pastelería nos conocen y han trabajado con nosotros de alguna forma. Hemos trabajado con microempresas, pero también con grandes compañías como Gullón, Siro o Grupo Bimbo”, comenta Labarga.

El centro se ha adaptado a cada tipo de empresa, ofreciendo formación, asesoramiento técnico y proyectos de innovación, consolidándose como un aliado indispensable del sector.

Desde sus inicios, el CETECE ha mantenido un estrecho vínculo con la Universidad de Valladolid, garantizando que gran parte de los profesionales que se incorporan al centro sean altamente cualificados. “A lo largo de estos 28 años hemos formado y colocado a más de 250 personas, hombres y mujeres, en distintas empresas del sector. Eso para mí es una satisfacción muy importante”.

Hoy, el CETECE cuenta con 32 trabajadores, de los cuales 25 llevan más de 20 años en la institución, y todas ellas son mujeres palentinas, reforzando la conexión del centro con la ciudad.

El CETECE fue reconocido como Centro de Innovación y Tecnología dentro del Sistema Nacional de Innovación, consolidando su papel en investigación aplicada y transferencia tecnológica. “Crear un centro desde cero y hoy manejar más de 20 proyectos, entre ellos europeos y en colaboración con otros centros tecnológicos, es un motivo muy grande y satisfactorio”.

El CETECE también impulsó la creación de la Red de Centros Tecnológicos de Castilla y León (NODDO), que reúne a nueve centros con el objetivo de fortalecer la innovación regional. “En Castilla y León había nueve centros tecnológicos que estábamos de forma individual y no reconocidos como red. Con NODDO, coordinamos esfuerzos y compartimos conocimiento”, dice Labarga.

El sector agroalimentario de Castilla y León es uno de los más fuertes de España y el CETECE lo apoya en su adaptación a innovación y sostenibilidad. “El sector se lo ha tomado muy en serio y la sostenibilidad y el medioambiente son fundamentales. Creo que somos pioneros en España en medidas de sostenibilidad en todos los sentidos”, asegura Labarga.

El CETECE impulsa iniciativas como el Campeonato Barista de Castilla y León y el Concurso al Mejor Roscón de Reyes, poniendo en valor los oficios de panadero y pastelero y manteniendo viva la cultura gastronómica de Palencia y Castilla y León. “El aula del café, otro proyecto pionero, surgió de la necesidad de formación y mano de obra cualificada. Participamos desde el minuto uno y hoy es un referente en España”, destaca Labarga.

Uno de los retos actuales del sector es atraer jóvenes hacia profesiones tradicionales. El CETECE desarrolla programas de formación y emprendimiento para asegurar la continuidad de panaderías y pastelerías familiares. “Estamos inculcando a los jóvenes el sentimiento de emprendimiento. Los negocios de panadería y pastelería son rentables, pero faltaba sucesión. Queremos que puedan coger traspasos o continuar con estos negocios”, explica a Ical Labarga.

A corto plazo, el CETECE proyecta ampliar sus instalaciones en Palencia para laboratorios y proyectos de investigación y contratar doctores especializados en tecnología alimentaria, reforzando su capacidad de innovación.

Al final, según Javier Labarga, el CETECE ha aportado tres cosas esenciales al sector. “Hemos aportado formación, no puedo sólo decirlo, muchísima seguridad en todos los sentidos y luego ilusión”. Formación para preparar nuevas generaciones de profesionales, seguridad para garantizar la calidad de los productos y ilusión para seguir impulsando un sector clave para Palencia y Castilla y León.

Tras 28 años, el CETECE sigue avanzando con la misma vocación que en 1998, la de fortalecer la innovación, la formación y el futuro del sector agroalimentario desde Palencia.