
Patrimonio
La cueva más bonita de España vuelve a abrir sus puertas
La instalación permanecerá abierta al público hasta el 13 de diciembre con tres recorridos disponibles

Comienza a mejorar el tiempo, y con ello, las cuevas comienzan a reabrir, para que el público comience a disfrutar, de nuevo, con la belleza de su interior. Es el caso de la cueva más bonita de España que arranca una nueva temporada, tras el éxito de público obtenido el pasado año.
Una cueva o caverna es una cavidad natural del terreno causada por algún tipo de erosión de corrientes de agua, hielo o lava, o menos común, una combinación de varios de estos factores. En el más común de los casos, las cuevas se forman por la disolución de la roca caliza por parte del agua ligeramente ácida.
A veces es apta para servir de cobijo a animales y seres humanos, pudiendo ser acondicionada para vivienda en forma de casas cueva y otros usos antrópicos. Generalmente son húmedas y oscuras; en algunas solo cabe una persona, mientras que en otras, como la red del Parque Nacional de Mammoth Cave (Kentucky), tienen kilómetros de extensión.
Las cuevas están formadas por procesos de espeleogénesis que involucran actividad química, geológica, fuerzas tectónicas e influencias atmosféricas. En las entrañas de la tierra se pueden encontrar una enorme cantidad de cuevas repletas de sorpresas: desde enormes cristales hasta cascadas, desde una playa hasta un pueblo al que solo se puede entrar por una de esas cuevas.
Además, ofrecen un tipo de turismo ecológico que está ganando terreno entre los amantes de la naturaleza. España tiene de las mejores redes del continente Europeo. También en estas cavidades uno se puede adentrar en las profundidades marinas para ver cuevas submarinas, la mayoría de ellas son fácilmente accesibles, lo que permite ver las estalactitas y estalagmitas que se alojan en su interior sin problema.
Cueva de Valporquero
Pues la más bonita de España, vuelve a abrir sus puertas. Esa no es otra que la Cueva de Valporquero, en León. Está situada en el norte de la provincia leonesa, junto al municipio de Valporquero de Torío, a 47 kilómetros de la capital. Se encuentra abierta al público desde 1966 y está gestionada por la Diputación de León.
El pasado año la infraestructura recibió a un total de 61.312 visitantes, 1.072 más que en la anterior. Y este año ya ha abierto la temporada que se extenderá hasta el 13 de diciembre con tres periodos de apertura diferenciados, que comprenderán del 1 de marzo al 30 de abril, del 1 de mayo al 30 de septiembre y del 1 de octubre hasta el 13 de diciembre.
En el primer periodo, hasta el 30 de abril, la cueva se podrá visitar los jueves, viernes, sábados y domingos, así como toda la Semana Santa y el festivo del 23 de abril. En el segundo periodo permanecerá abierta todos los días y en el tercero los jueves, viernes, sábados, domingos, festivos y puentes. Los horarios de taquilla durante los meses de marzo, abril, octubre, noviembre y diciembre son de 10 a 17 horas y los meses de mayo, junio, julio, agosto y septiembre de 10 a 18 horas.
La cueva ofrece tres tipos de recorridos, como son el normal, el largo y el denominado "Valporquero Insólito", todos ellos visitables en grupo y acompañados por un guía. El primero de ellos incluye la visita a las cinco primeras salas -Pequeñas Maravillas, Gran Rotonda, Hadas, Cementerio Estalactítico y Gran Vía- con una duración aproximada de entre 55 y 65 minutos. El largo, que recorre siete salas -añadiendo a las primeras Columna Solitaria y Maravillas-, tiene una duración aproximada de entre 90 y 100 minutos y es visitable en horario de 12 y 15.30 horas durante los meses de marzo, abril, octubre, noviembre y diciembre y de 11.30, 13 y 16.30 horas los meses de mayo a septiembre.
Por su parte, la visita "Valporquero Insólito" está dirigida a grupos reducidos, tiene unas tres horas de duración y está recomendada a mayores de doce años. Incluye las salas del recorrido largo, la parte alta de la sala de Pequeñas Maravillas, la galería de acceso al curso de aguas, la zona baja de la sala de Maravillas, el lago y el final de la cueva. La primera parte del recorrido se realiza a oscuras, apoyados en frontales individuales y la vuelta con las salas iluminadas. La visita, disponible exclusivamente previa reserva online, se realiza los jueves, sábados y domingos a las 9.20 horas.
Además, desde el año 2013 se ofrece la opción de realizar en la cueva un curso de aguas acompañados por empresas de turismo activo con una duración de unos 20 minutos hasta el desvío al arroyo y una travesía de entre 3,5 y cuatro horas.
El itinerario visitable, de 1.300 metros de longitud, recorre siete salas que van ganando en complejidad y diversidad de formaciones geológicas. La entrada a la cueva está situada a 1.309 metros de altitud, bajo el pueblo que le da nombre. El nivel superior se encuentra habilitado para el turismo, acondicionado con iluminación eléctrica y un camino que se hace uso de puentes y escaleras para completar el recorrido. En un nivel inferior, de 3.150 metros, discurre una corriente subterránea de agua que solamente es accesible por espeleólogos y expertos.
Salas
La Cueva de Valporquero cuenta con un total de siete salas
Pequeñas maravillas
La sala de las pequeñas maravillas es la primera de las salas visitables precedida por un lago iluminado de forma artificial. El itinerario turístico rodea esta sala mediante empinadas escaleras. Las formaciones rocosas han recibido múltiples nombres por los turistas según se asemejen a una u otra cosa, siendo los elementos más famosos "Las Gemelas", "La Torre de Pisa", "El Órgano", "El Baño de Diana" y la "Virgen con Niño".
Gran Rotonda
Es la mayor de las salas visitables; contando con 5600 metros cuadrados de superficie y 20 metros de altura. Al ser estar próxima al exterior todavía, las formaciones son poco relevantes y escasas en número. La sala tiene forma circular, de ahí su nombre, y se encuentra atravesada por el cauce del río, que lo transita únicamente en época de lluvias.
Hadas
El acceso a la tercera sala, la de las Hadas, se realiza mediante un camino que discurre paralelo al río hasta un pequeño mirador. Este mirador se asoma a una sima que recoge las aguas del río, que hasta entonces discurría en paralelo, tras una caída de 15 metros; es por tanto una conexión a la zona no visitable de la cueva, el "Curso de Aguas". Las cascadas presentes durante época de lluvias no obstante desaparecen en la época veraniega, filtrándose el agua por los poros de la roca.
Cementerio estalactítico
La cuarta sala debe su actual estado a una serie de desprendimientos y de sedimentos que provocaron el taponamiento parcial. El itinerario visitable discurre a través de un suelo cubierto de estalagmitas bajo un techo repleto a su vez de estalactitas de negruzcos colores. La disposición desordenada de las formaciones rocosas le valió el nombre de cementerio estalactítico. A medida que avanza el camino, la sala, de paredes calizas, se estrecha, sirviendo de protección a la sala contigua; la "Gran vía".
Gran vía
A pesar de su nombre, la gran vía es de escasa anchura, con ocho metros de ancho; sin embargo, destaca su altura de 40 metros. Aunque hay escasas formaciones geológicas, las que existen son de gran magnitud, con estalactitas de varios metros de longitud. Al final de la sala, el terreno se hunde en busca de las galerías inferiores, contactando con el actual curso del río.
Columna Solitaria
Situada casi en el centro de la cueva. Se trata de una formación a modo de columna que desde el suelo asciende hasta el techo perdiéndose entre cientos de estalactitas.
Maravillas
Es la sala más completa de las siete visitables al ser la que más formaciones geológicas posee y más variadas. El techo se encuentra repleto de estalactitas de diversos tamaños y colores. En esta sala se encuentran formaciones inéditas en el resto de la cueva, excéntricas, macarrones, abanderadas y todo un sinfín de espeleotemas saturan el ambiente taponando la cavidad. Todo esto presidido por un pequeño lago subterráneo, el lago de las maravillas.
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