Desarrollo rural

La guerra de Irán pone en alerta al campo

UPA advierte de la subida de precios en el carburante así como de las consecuencias para las exportaciones de ganadería de vacuno y ovino o de la alfalfa si se cierra el Estrecho de Ormuz

Aurelio González, de UPA Castilla y León, atiende a la prensa junto a Félix Porto, Pedro Ismael Martín y Raúl Azpeleta
Aurelio González, de UPA Castilla y León, atiende a la prensa junto a Félix Porto, Pedro Ismael Martín y Raúl AzpeletaEduardo MargaretoIcal

La guerra de Irán ha puesto en alerta al campo de Castilla y León, ante las consecuencias que pueden derivarse de este nuevo conflicto en Oriente Medio que amenaza la economía mundial por la subida del petróleo que se avecina. De hecho, solo el primer día el litro de gasóleo agrícola subió de 0,92 céntimos a 1,20.

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Ante este nuevo escenario, la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) de Castilla y León pide a los agricultores y ganaderos de la comunidad que no incrementen la burbuja ante la crisis de precios provocada por la guerra iraní. "No hay que hacer pedidos sin ton ni son porque eso podría provocar un desabastecimiento de determinados bienes, como algunos abonos que requieren de gas para su producción y que también están viviendo una subida rápida de precios por la guerra", advertía este martes el presidente de esta organización agraria, Aurelio González, en declaraciones recogidas por Efe, para quien el tema del carburante es "especulación pura y dura" y algunos ya "se están forrando" con esta crisis.

UPA alerta igualmente de que las exportaciones agrarias a los países de Oriente próximo podrían verse afectadas, donde Castilla y León tiene un "importante mercado", especialmente en ganadería de vacuno y ovino o alfalfa en Arabia Saudí, que dependen del estrecho de Ormuz ahora bloqueado.

Por todo ello, la organización sindical agraria pide a las administraciones que pongan coto a la especulación, "porque el campo ya arrastra una crisis de precios, sobre todo en el cereal".

Cártel de la leche

Por otro lado, UPA llama a los ganaderos de vacuno de leche a acudir a la Justicia para reclamar por los perjuicios causados por el denominado "cártel de la leche", tras varias resoluciones que reconocen la existencia de un comportamiento ilícito de industrias que fijaron precios entre 2000 y 2013.

La organización denunció en 2011 ante la Comisión Nacional de la Competencia prácticas que, a su juicio, impedían a los ganaderos cambiar de industria y provocaban precios artificialmente bajos. Aquel procedimiento derivó en 2015 en una sanción de 88,2 millones de euros a varias industrias lácteas, aunque la resolución fue anulada por defectos formales y posteriormente rehecha. Y ahora, tras años de recursos ante la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, varias sentencias han confirmado el carácter ilícito de las prácticas que perjudicaron a los ganaderos.

Según los datos expuestos por la organización, en el año 2000 el precio medio del litro de leche rondaba los 0,31 euros, mientras que entre 2011 y 2013 descendió hasta niveles que, a su juicio, evidencian la "distorsión del mercado".