
Turismo
El impresionante pueblo medieval donde murió Tirso de Molina pero nadie sabe dónde está enterrado
Esta villa amurallada fue enclave privilegiado en las tensiones entre los reinos de Castilla y Aragón

Hay localidades en España que llaman la atención. Por su historia, por su legado y por su patrimonio. Y es que la villa que hoy nos ocupa fue en su tiempo un lugar destacado estratégico, y por el cual lucharon los reinos de Aragón y de Castilla. Con calles empedradas, puertas medievales bien conservadas y murallas perimetrales que nos llevan a otro tiempo y, un lugar donde falleció uno de los grandes nombres del Siglo de Oro español.
Nos estamos refiriendo a Almazán, el núcleo más poblado de la provincia de Soria después de la capital, que cuenta con uno de los conjuntos históricos de Patrimonio Cultural más relevantes de toda Castilla y León, y en especial del románico.

Y en una población donde hace casi 500 años fallecía Tirso de Molina, en el convento de la Orden de la Merced, donde residía como fraile. El autor de "El burlador de Sevilla" terminó sus días lejos de la Corte y en una villa medieval, según señalan las distintas fuentes que coinciden en que falleció y fue sepultado en el convento, aunque no existe una localización arqueológica exacta de su tumba, dando por hecho de que sus restos reposan en el antiguo cementerio del convento, pero sin que exista una sepultura identificable.

Muchas son las razones que empujaron a Tirso de Molina a acercarse hasta esta villa que reposa, como ahora, mucha paz y tranquilidad y donde su centro neurálgico es la Plaza Mayor, castellana, donde surge resplandeciente su Ayuntamiento y el impresionante Palacio renacentista de los Hurtado de Mendoza así como la Iglesia de San Miguel, uno de los principales referentes del Románico hispánico.

Un paseo por sus calles, nos hace ver el legado patrimonial con el que cuenta con casas señoriales el iglesias como las de Ntra. Sra. de Campanario y San Vicente, San Pedro y Santa Mª de Calatañazor
La localidad cuenta con varios monumentos declarados Bien de Interés Cultural y tradiciones arraigadas en el tiempo que cuentan con el marchamo de Fiestas de Interés Turístico. como «El Zarrón», donde personajes ataviados con trajes tradicionales donde no falta el zagón, arremeten contra los jóvenes correteando por las calles y la Plaza Mayor, bajo el son de la música y la danza del paloteo.

Pero también hay espacios verdes y para descansar, en el entorno del río, bajo una Arboleda, donde se implantó el Museo de escultura al aire libre y la Casa de la Bruja, y donde se celebran importantes Ferias y eventos.
Y de gastronomía, la localidad anda sobrada, donde destacan sus yemas y paciencias. Para los más golosos, todo un manjar.
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