
Salud
León y Valladolid investigan si mantener una terapia nutricional individualizada tras un alta hospitalaria puede reducir la mortalidad
El Clínico vallisoletano y el universtario leonés forman parte de un ensayo internacional

El hospital universitario de León y el Clínico Universitario de Valladolid forman parte del mayor ensayo clínico internacional hasta la fecha para determinar si mantener una terapia nutricional individualizada después del alta hospitalaria puede reducir la mortalidad y mejorar la recuperación de pacientes con enfermedades crónicas y riesgo de desnutrición.
El estudio, denominado EFFORTII, acaba de publicar su diseño y fundamentos científicos en la revista 'BMJ Open' y reúne a hospitales de Suiza y España, entre ellos seis centros españoles, con los referidos de León y Valladolid.
La desnutrición relacionada con la enfermedad afecta, según los investigadores, hasta al 30-50% de los pacientes ingresados por patologías médicas, y se asocia a complicaciones, pérdida de autonomía, reingresos y mayor riesgo de fallecimiento meses después de volver a casa.
Aunque estudios previos han demostrado que proporcionar apoyo nutricional durante el ingreso reduce la mortalidad a corto plazo, no existe evidencia sólida sobre si continuar estos cuidados tras el alta puede mantener esos beneficios.
EFFORTII aspira a responder esta pregunta mediante un ensayo clínico aleatorizado, multicéntrico y pragmático, que seguirá a los pacientes durante varios años.
Su objetivo principal es evaluar si una terapia nutricional individualizada y mantenida a lo largo del tiempo —adaptada a las necesidades de energía y proteínas de cada persona y supervisada por dietistas especializados— puede disminuir la mortalidad en comparación con la atención estándar, que incluye recomendaciones generales al alta pero sin seguimiento estructurado.
Los participantes serán adultos con múltiples enfermedades crónicas (como insuficiencia cardíaca, enfermedad renal, cáncer, EPOC o infecciones sistémicas) y que presenten riesgo de desnutrición según la escala internacional NRS-2002. Se excluirá a los pacientes que no puedan alimentarse por vía oral, tengan enfermedades terminales o procedan de cirugía.
El ensayo prevé incluir entre 802 y 1200 pacientes. Los hospitales suizos iniciaron el reclutamiento en 2021 y, en 2024, se incorporaron los centros españoles, entre ellos el CAULE, que aportará pacientes para el análisis conjunto. En el caso de España, los investigadores trabajarán con una muestra aproximada de 180 personas repartidas entre seis hospitales: León, Madrid, Barcelona, Valladolid, Málaga y Getafe.
Los pacientes asignados al grupo de intervención recibirán visitas presenciales y telefónicas cada 2-4 semanas con un dietista, que ajustará su plan nutricional, recomendará alimentos enriquecidos o suplementos de alto contenido energético y proteico —facilitados sin coste— y vigilará su evolución. Este seguimiento se prolongará durante un año, y se completará con llamadas semestrales realizadas por personal independiente para registrar eventos clínicos de forma ciega.
El estudio medirá no solo la mortalidad, sino también la calidad de vida, la fuerza muscular, el estado funcional, la composición corporal, los reingresos y la aparición de complicaciones graves. Según los autores, esta batería de indicadores permitirá comprender mejor los mecanismos por los que la desnutrición influye en la evolución de los pacientes y si la intervención es efectiva, segura y coste-eficiente.
Los investigadores destacan que el ensayo cubrirá un vacío importante en la literatura científica. Aunque existe una base fisiopatológica sólida que relaciona la desnutrición con la inflamación crónica, la pérdida de masa muscular y la fragilidad, las guías internacionales de la ESPEN y la ASPEN apenas hacen recomendaciones sobre nutrición en el ámbito ambulatorio por falta de ensayos de gran tamaño.
Si EFFORTII demuestra beneficios sostenidos, podría impulsar cambios en los protocolos clínicos y en los sistemas de financiación pública para incorporar la nutrición como parte esencial del tratamiento tras el alta. "Se trata de un periodo especialmente vulnerable, en el que muchos pacientes siguen comiendo poco, están debilitados y tienen menos apoyo sanitario que durante el ingreso", subrayan.
Gracias a la implicación del CAULE y del resto de hospitales participantes, los resultados permitirán evaluar también la validez del modelo en diferentes sistemas sanitarios y realidades sociales. Las conclusiones finales se conocerán cuando el estudio alcance los 247 fallecimientos necesarios para el análisis estadístico principal, previsiblemente en los próximos años.
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