
Curiosidades
El manantial en el que el gran rey visigodo se curó de sus dolencias de riñón
La fuente, de la que aún muchos beben su agua aunque no se recomienda, se encuentra a apenas unos pocos metros de la iglesia basílica más antigua de España

Castilla y León es una región histórica formada por los antiguos reinos de Castilla y de León que es parte trascendental en la construcción de lo que hoy conocemos como España, una de las naciones más antiguas del mundo que se consolidó con la unión dinástica de los Reyes Católicos en 1492 como germen del Estado moderno, pero cuyas raíces se remontan a la antigüedad clásica, la romanización de Hispania (iniciada en el 197 a.C.) y la posterior unidad visigoda.
Y es esta época de España dominada por los visigodos la protagonista de estas líneas de historia de hoy en LA RAZÓN, y más en concreto la de uno de sus grandes reyes, muy ligado dicho sea de paso a Castilla y León, una comunidad de reyes repleta de leyendas ligadas a sus gestas o vivencias que están ahí al alcance de cualquiera con un mínimo de interés por la historia, aunque más en concreto a la provincia de Valladolid y al municipio de Wamba, antigua Gérticos, la única localidad española que, como curiosidad, su nombre empieza por "w", pero también a otras zonas vecinas como la comarca palentina del Cerrato.
En esta comarca de la provincia de Palencia hay un pueblo, Baños de Cerrato, ubicado en la confluencia de los ríos Carrión y Pisuerga, que cuenta con unas condiciones geotérmicas en su subsuelo que hacen de este municipio un lugar especial, y que sus aguas sean consuideradas ideales para baños termales, de ahí su nomenclatura. De hecho, ya los romanos se dieron cuenta de ello y en este lugar, considerado por ellos como un sitio sagrado y mágico, existieron unas termas romanas, que muchos expertos creen que pueden tratarse de los primeros balnearios de la historia. Asimismo, hubo en esta zona un templo dedicado a Esculapio, que en la mitología griega se llamaba Asclepios, dios de la medicina, al que se atribuye el don de la sanación por su sabiduría de las plantas medicinales e incluso de resucitar a los muertos, y es descendiente de Hipócrates, al que los médicos juran su ética y actividad profesional.
El caso es que en Baños de Cerrato existía y existe un manantial del que se dice que su agua sulfatada sódica tiene propiedades. O lo que es lo mismo, son capaces de curar enfermedades.
Pero fue con la llegada de los visigodos cuando la leyenda del poder curativo de este agua se agrandó, y especialmente de la mano de Recesvinto, el gran rey visigodo hijo de Chindasvinto que gobernó entre los años 653 y 672 y que entre sus logros se encuentra el haber compilado un cuerpo de leyes común para los dos pueblos del reino de la époc: el hispanorromano y el visigodo, conocido como el Liber Iudiciorum o Código de Recesvinto.
Pues cuanta la leyenda que cuando regresaba de batallar contra los Vascones y se dirigía a Toledo, el rey Recesvinto, cansado y con unas dolencias renales que le hacían la vida imposible, se detuvo en Baños de Cerrato para cogr fuerzas y beber del agua de un manantial que anteriormente había sido un lugar de culto romano y que los lugareños le habían aconsejado como medicina para su enfermedad renal.
Dicho y hecho. Recesvinto, que no tenía nada que perder, bebió del agua del manatial y, milagrosamente, se curó y además de manera inmediata.
El monarca visigodo, como agradecimiento, juró levantar un templo junto a este manantial de la provincia de Palencia en honor a San Juan Bautista por haberle devuelto la salud. El edificio se sabe que fue consagrado en el año 661, porque lo dice una inscripción original que aún se conserva en el templo, por lo que la Basílica de San Juan Bautista de Baños de Cerrato está considerada como la iglesia más antigua de España.
De hecho, en la decoración de la basílica aparecen figuras idénticas a las de la corona de Recesvinto y, además, sobre el arco triunfal existe una placa de mármol, que es una réplica de la original que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, en la que se puede leer la siguiente inscripción y que da fe de lo ocurrido en ese lugar en el siglo VII:
"Precursor del señor, Mártir, Bautista Juan, posee el eterno don esta basílica para ti construida; la cual devoto yo, Recesvinto rey, yo mismo amador de tu nombre, te he dedicado, erigiéndola y dotándola a expensas mías y dentro del territorio de mi propia heredad en la era 699, año décimo tercero de mi glorioso correinato".

El manantial con el paso de los años se convirtió en fuente, hoy declarada monumento histórico-artístico, que se construyó con sillería caliza de la que aún se conservan dos arcos de herradura y algún resto de la cisterna donde los romanos realizaban los baños por inmersión. Pese a que se recomienda no beber agua de esta fuente debido a que es un un manantial natural que fluye directamente a una cisterna abierta y el agua puede contener bacterias o impurezas que la hacen no potable según los estándares actuales, todavía hay mucha gente que bebe su agua por estas propiedades medicinales que la atribuyen.
La Fuente de Recesvinto, que fue reconstruida en el año 1941 para lucir tal y como se la puede ver ahorae encuentra a penas 40 metros al sur de la Basílica de San Juan de Baños, una de las muestras más importantes del periodo visigodo, que se caracteriza por tener tres naves separadas por columnas con capiteles y columnas reutilizados de época romana, cubiertas por una techumbre de madera.
Este templo ha sufrido a lo largo de los siglos distintas reformas, sobre todo en la Edad Media para adaptarse a las necesidades litúrgicas que había en cada momento, aunque conserva gran parte de su origen, de ahí que esté considerada como una de las iglesias mejor conservadas de la cultura visigoda.
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