Opinión
Las mismas cosas con distinta fecha
"Nos lo advierte el Eclesiastés: nada nuevo bajo el sol"

Los buenos políticos, que se gastan y se desgastan por servir y ser útiles, con empeño y capacidad, "son de una grande ventaja en el mundo" y de lo más provechoso, cuando se comportan como personas de bien y de calidad y no actúan atolondradamente en asuntos de importancia. Este sería, más o menos, el resumen del ‘Tratado de la verdadera política', editado en Madrid en 1780 y del que es autor Francisco Schmit. Un superventas si imprimiéramos, en los tiempos que corren, sus páginas dirigidas a nuestros mandamás, para que se conduzcan con acierto.
Dedica Smith su primer capítulo a la importancia de la educación: No hay duda que, "los hijos son culpables, cuando niegan a sus padres el respeto y obediencia que les deben. Pero no son menos criminales los padres que se descuidan en su buena educación pues depende de ella, casi siempre, la dicha o la desgracia en la vida". Arremete luego, sin contemplación alguna, contra los políticos que encanallan la vida con corruptelas y trapacerías hasta "lograr algunas veces la destrucción del Estado y otras envilecerlo y arruinarlo del todo". "nihil novum sub sole". ¿Te suena, amable lector? Nos lo advierte el Eclesiastés: nada nuevo bajo el sol.
La historia se repite y hay poco que sea verdaderamente original en el mundo. El poeta zamorano León Felipe, nos lo recuerda sabía y bellamente en estos versos: "¡Qué pena si esta vida nuestra tuviera / -esta vida nuestra- / mil años de existencia! / ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? / ¿Quién la soportaría toda sin protesta? / Quién lee diez siglos en la Historia/ y no la cierra / al ver las mismas cosas siempre / con distinta fecha? / Los mismos hombres, las / mismas guerras, / los mismos tiranos, las mismas / cadenas, / los mismos farsantes, las / mismas sectas." Y para demostrar hasta qué punto acierta el poeta de Tábara, volvamos a Smith, más de 200 años atras: "nada es más ventajoso que hacer el bien a todos, sin exceptuar a nuestros mayores enemigos.
Pero hay malos que nunca se deben proteger". Y añade: "Un político que da autoridad a los malos, es responsable de todos los delitos que sin duda cometerán". Lo más ventajoso: hacerse amar. En efecto, aquel que sabe adueñarse de los corazones, lo que emprende sale bien. Habla luego el autor de estas páginas -que los progresistas quemarían cual santa inquisición laica-, de que ningún acontecimiento nos debe desanimar, de huir del trato con disolutos y embusteros, de la desconfianza en la Corte, modo de comportarse con los necios y la necesidad de hablar poco, escuchar mucho y nunca insultar o maltratar.
Remata Smith con esta reflexión de rabiosa actualidad: la palabra sostenida con el ejemplo, tiene tanta fuerza que es imposible resistirse a su poder. Por eso importa tanto apartar a los políticos que viven desarregladamente y evitar a los que sólo son impostores y farsantes, si no queremos vernos precipitados en las desdichas a las que arrastran comúnmente esta clase de gente.