Los clubs de rugby de Barcelona se rebelan contra Colau

“El rugby no es un deporte minoritario sino minorizado en la capital catalana”, aseguran

Partido entre el VRAC y el F.C. Barcelona
Partido entre el VRAC y el F.C. Barcelona FOTO: JCR

Los clubes de rugby de Barcelona se han unido para firmar un documento conjunto en el que ponen de manifiesto la poca implicación del Ayuntamiento de Ada Colau en este deporte, que se encuentra, según dicen, en un momento de desarrollo global en todo el mundo. La falta de instalaciones es una de las principales razones de este estancamiento o incluso disminución en algunos casos de practicantes de rugby.

Las entidades deportivas, en concreto, denuncian que la comparación con Madrid es sangrante. Ya que Barcelona dispone de cuatro campos de rugby, mientras que en la capital hay 13. En Madrid hay un campo por cada 281 jugadores; en Barcelona, uno por cada 504. Sobre todo cuando la presencia de jugadores es similar: uno por cada 1.000 habitantes, indican. “El rugby fuera de Barcelona ha crecido un 15% en los últimos años; en Barcelona no ha crecido nada desde el 2015″, dicen. “Sin instalaciones donde practicar deporte, el deporte no crece”, denuncian.

Actualmente, y según las cifras de la Federación Catalana de Rugby, sólo las pistas de la Universidad de Barcelona (UB) son de hierba natural, mientras que las de la Foixarda, la Teixonera y la Mar Bella lo son de artificial. Desde la temporada 2015-16, cuando había 1.957 deportistas federados en la capital, ha habido un crecimiento de sólo 49 jugadores en 2018-19. En cambio, en Madrid la evolución en el mismo período de tiempo ha sido de 3.166 a 3.660, un aumento de 494 personas.

A su juicio, en los últimos años, con la “espectacularidad de torneos como el Seis Naciones o la Copa del Mundo, así como con la incorporación del rugby a los Juegos Olímpicos”, el rugby ha experimentado un crecimiento espectacular en toda Cataluña, comportando la creación de nuevos clubes y la incorporación de nuevas generaciones de jugadores, especialmente de chicas, que han dado una nueva vida al rugby femenino, del que Barcelona ha sido pionera en el mundo a través del INEFC Barcelona. “Desgraciadamente, este empuje deportivo se ve truncado aquí por la falta de instalaciones necesarias” para acompañar este crecimiento, un problema que ya se ha convertido en endémico y que condena y lastra el desarrollo del rugby en nuestra ciudad, precisamente en el período de mayor crecimiento de este deporte a nivel global. “El rugby no es un deporte minoritario sino minorizado en Barcelona, impidiendo a los clubs de la ciudad liderar el desarrollo de nuestro deporte en el resto del país”, añaden.