
Arquitectura
Así se iluminará la gran cruz de la Sagrada Familia de Barcelona
La Fundación Endesa y la Junta Constructora de la Sagrada Familia firman un acuerdo que convierte la pieza más elevada del templo en un referente mundial de iluminación

La Sagrada Familia ya ha tocado su techo, ya ha acabado de crecer verticalmente. A la cruz de 172,5 metros que corona la llamada Torre de Jesucristo de la basílica gaudiniana solamente le falta una cosa: luz. El templo cuenta con su proyecto definitivo de iluminación artística. La Fundación Endesa y la Junta Constructora de la Sagrada Familia firmaron la pasada semana el acuerdo que convierte la pieza más elevada del templo en un referente mundial de iluminación eficiente del patrimonio.
El sistema diseñado se articula en tres niveles técnicos claramente diferenciados. Por un lado, el aprovechamiento de luz natural diurna. La cruz, revestida de vidrio y cerámica esmaltada blanca según el proyecto original de Antoni Gaudí, actúa como colector pasivo. Los materiales cerámicos y vítreos han sido seleccionados para maximizar la reflexión y refracción de la luz solar, potenciando su brillo natural sin consumo eléctrico alguno durante las horas diurnas.
Igualmente destacará la iluminación interior nocturna de bajo consumo
En el interior de la cruz se instalará el Agnus Dei, una pieza artística de vidrio y oro integrada en un hiperboloide que incorpora 24 haces luminosos. Además, se iluminarán de forma puntual la superficie de la escalera helicoidal, el rellano y el brazo superior de la torre. Todo el conjunto utiliza tecnología LED de última generación con ópticas precisas que evitan dispersión lumínica y garantizan una uniformidad visual desde cualquier punto de observación de la ciudad.
También se contará con un sistema simbólico láser-fosforescente. El elemento más novedoso es la inscripción fosforescente que recorre los brazos de la cruz. Durante la noche, un sistema de activación láser de baja potencia excita el material fosforescente, haciendo que la simbología cristiana “brille por sí misma” sin necesidad de proyectores continuos. Esta solución reduce drásticamente el consumo respecto a sistemas tradicionales.
Según los cálculos técnicos presentados, el nuevo sistema logra un ahorro energético del 38 % y evita la emisión de aproximadamente 845 kilogramos de CO₂ al año. Para alcanzar el mismo nivel de iluminación, los antiguos proyectores con lámparas de descarga, halógenos o fluorescencia tradicional habrían requerido un consumo eléctrico significativamente superior.
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