El Govern mantiene la calma pese al órdago de ERC a las cuentas. Pocas horas después de que la secretaria general de Esquerra Republicana de Catalunya, Elisenda Alamany, anunciara la presentación de una enmienda a la totalidad a los presupuestos de 2026 por la falta de avances en la cesión de la recaudación del IRPF, el ejecutivo catalán respondió sin mostrar inquietud y reafirmando su voluntad de seguir negociando hasta el último minuto.
“La enmienda a la totalidad no cambia la posición del Govern respecto a los presupuestos. Cataluña necesita certezas y estabilidad y, en este sentido, el Govern continuará trabajando”, afirmó la consellera de Territorio y portavoz del ejecutivo, Sílvia Paneque, tras la reunión del Consell Executiu. En la misma línea, insistió en que “hay tiempo” y “margen” para el acuerdo, y en que el ejecutivo cumplirá “todos y cada uno” de los compromisos suscritos en el pacto de investidura del presidente Salvador Illa.
La principal fricción entre socialistas y republicanos sigue siendo la recaudación del IRPF por parte de la Generalitat. Paneque reconoció que, a día de hoy, la Agència Tributària de Catalunya no dispone de la capacidad humana ni tecnológica necesaria para asumir el 100% de la gestión del impuesto, tal y como se acordó con ERC. Esa falta de preparación obligó al Govern a posponer el objetivo inicialmente fijado para 2026 hasta 2028, un aplazamiento que los republicanos consideran insuficiente y que ha motivado su negativa a sentarse formalmente a negociar las cuentas hasta ahora.
“A veces las cosas son más complejas, pero lo importante es que el Govern está comprometido con ese acuerdo de investidura”, subrayó la portavoz, quien recalcó que ya se han empezado a reforzar los equipos de la agencia tributaria catalana. Pese a la enmienda registrada por ERC, el ejecutivo sostiene que las conversaciones continúan, aunque apeló a la “discreción y tranquilidad” propias de negociaciones complejas. Paneque aseguró que no le constan reuniones formales recientes entre Illa y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ni con el líder republicano Oriol Junqueras, aunque no descartó contactos informales.
El Govern descarta, por ahora, explorar otras mayorías alternativas. Paneque rechazó explícitamente la posibilidad de abrir conversaciones con Junts, como había sugerido la patronal Foment del Treball, y reivindicó que “ERC y los comuns son las fuerzas de progreso” con las que comparten agenda.
En cuanto al calendario parlamentario, la votación de totalidad está prevista para el 20 de marzo y el ejecutivo no contempla retirar el proyecto aunque no haya acuerdo cerrado antes de esa fecha. “Mantendremos los presupuestos para que se produzca el debate parlamentario”, afirmó Paneque, quien insistió en que el “único escenario” que maneja el Govern es el de aprobar las cuentas. Tampoco valoran, por el momento, un adelanto electoral en caso de rechazo.
El ejecutivo subraya la necesidad de unas nuevas cuentas que, de prosperar, supondrían un incremento de más de 9.000 millones de euros anuales respecto al último presupuesto aprobado, en 2023. Según Paneque, esos recursos adicionales son imprescindibles para reforzar servicios públicos que arrastran déficits estructurales —como Rodalies— y para desplegar compromisos incluidos en el pacto de investidura, como la financiación singular o el traspaso de competencias ferroviarias.
La portavoz recordó además que las principales patronales y sindicatos han validado el proyecto presupuestario, un respaldo que, a su juicio, no es menor porque “representan a trabajadores que esperan mejoras en sus condiciones laborales”, entre ellos empleados públicos de la Generalitat, médicos y docentes. En caso de no aprobarse las cuentas, advirtió, algunas políticas podrían “verse en entredicho”, especialmente en ámbitos como vivienda o mejoras salariales.