
Arte
Joan Ponç y Sandra Vásquez de la Horra se encuentran en lo esencial
Una exposición en la Galería Senda reúne obra de los dos artistas

La Galería Senda, uno de los espacios más sólidos y coherentes del arte contemporáneo en Barcelona, ha tenido siempre la virtud de no contentarse con yuxtaponer nombres, sino de provocar diálogos que iluminan. Esta vez lo hace con una exposición que, bajo el título «Hacia lo esencial: prácticas de mediación», reúne la obra del histórico Joan Ponç (1927-1984) con la de la chilena Sandra Vásquez de la Horra. El resultado es una propuesta serena pero intensa, que se podrá visitar del 16 de abril al 23 de mayo de 2026 en su sede de la calle Trafalgar.
La muestra no pretende ser una retrospectiva ni una comparación académica. Es, más bien, un gesto de la galería –impulsado por sus directores– para reactivar la mirada sobre Ponç desde una sensibilidad actual y ponerla en resonancia con una artista viva cuya obra comparte con el catalán una misma convicción: el arte no es mera representación, sino un umbral, una práctica de mediación entre lo visible y lo invisible, entre lo material y lo simbólico.Tanto Ponç como Vásquez de la Horra entienden la creación como un acto que excede la superficie de la imagen. Sus trabajos no cierran significados, sino que los abren; no ilustran, sino que convocan estados de percepción donde la incertidumbre se vuelve fértil. En palabras del texto de la exposición, se trata de “zonas de tránsito” en las que la imagen opera como mediadora de lo intangible y apela tanto a la mirada como a la sensibilidad del espectador.
De Joan Ponç se presentan piezas de 1960, un año particularmente significativo en su trayectoria. Destacan obras de la «Suite Presència» –realizadas en gouache, tinta y lápiz sobre papel– y un Sin título de tinta y gouache sobre papel (50 x 70 cm). Son trabajos que condensan ese universo personalísimo del artista, habitado por símbolos, presencias oníricas y una figuración que siempre parece estar a punto de disolverse en lo arquetípico. Frente a ellos, los dibujos de Sandra Vásquez de la Horra despliegan su característico lenguaje íntimo y ritual. Entre las obras expuestas figuran «Aymáras», «La Hipnotizada» y «Los Caminos de Ellegua» . En su caso, el dibujo atraviesa lo psíquico, lo espiritual y lo corporal, creando imágenes que oscilan constantemente entre lo personal y lo universal, entre el rito privado y la resonancia colectiva.
La exposición se enmarca en la sección “Space” de Galería Senda y forma parte de esa línea programática que la galería ha cultivado con acierto: tender puentes entre distintas generaciones y temporalidades, sin forzar afinidades, pero dejando que estas emerjan de forma natural cuando existen.
Quienes se acerquen a Trafalgar esos días encontrarán, más que una simple confrontación de estilos, una invitación a detenerse en lo que verdaderamente importa: esa capa profunda donde el arte deja de ser espectáculo y se convierte en experiencia sensible, en mediación hacia aquello que permanece en los márgenes de lo visible.
Galería Senda lleva desde 1991 demostrando que es posible mantener un programa riguroso y, al mismo tiempo, abierto al diálogo. Esta nueva propuesta lo confirma una vez más.
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