Misoginia

A juicio un "incel" acusado de acosar con mensajes machistas a una experta en videojuegos

La periodista Marina Amores recibió insultos y amenazas de violación durante cuatro años

La sede de la Audiencia de Barcelona
La sede de la Audiencia de Barcelona Europa Press

La Fiscalía pide dos años de cárcel para un "incel" acusado de acosar con insultos machistas e incluso amenazas de violación a la periodista especializada en videojuegos Marina Amores, autora de un libro que denuncia la misoginia en el sector, durante cuatro años y a través de 30 perfiles. La sección novena de la Audiencia de Barcelona juzga el próximo miércoles al internauta, al que la Fiscalía acusa de un delito contra los derechos fundamentales -y alternativamente uno de acoso- por la "exposición pública humillante" a que sometió a la periodista y, en general, al colectivo de mujeres, movido por su "desprecio" al género femenino.

A su vez, Marina Amores, que ejerce la acusación particular en la causa, pide tres años de prisión para el internauta por haberla acosado y amenazado reiteradamente desde alrededor de 30 cuentas de redes sociales durante cuatro años, movido por ideologías de extrema derecha y un "profundo sentimiento de odio de carácter machista". La periodista y comunicadora, conocida en redes como "Blissy", publicó en 2023 el libro "Play like a girl" (Libros Cúpula), en el que advierte de que la industria de los videojuegos está dominada por el patriarcado y el machismo, con estrategias encaminadas a dejar a las mujeres al margen del sector, además de llena de depredadores y acosadores sexuales.

A raíz del acoso en redes, la también activista feminista, conocida por denunciar los desafíos y desigualdades que afrontan las mujeres dentro del sector del ocio digital, se vio ¿forzada¿ a reducir su presencia en internet, donde tenía más de 18.000 seguidores en su cuenta de X y más de 2.000 en la de Instagram. El investigado publicó comentarios y mandó mensajes vejatorios, insultantes y de contenido sexual explícito a la creadora de contenido entre 2019 y 2022 con el objetivo de "intimidarla" y que se "autocensurase", pues rechazaba que una mujer participara en el espacio tradicionalmente masculino de los videojuegos, sostiene la querellante en su escrito de acusación.

La comunicadora, representada por el abogado Daniel Amelang, pide para el acusado una pena de 3 años de prisión e inhabilitación para la tenencia y porte de armas y 5 años de prohibición de aproximación y comunicación por delitos de odio por motivos misóginos y machistas, de acoso, de amenazas y contra la integridad moral, además de una indemnización de 20.000 euros por daños morales. Fiscalía, por su parte, pide una pena de 2 años de cárcel, 5.400 euros de multa, 7 años de inhabilitación especial para ejercer profesionalmente en el ámbito docente, deportivo y de tiempo libre y prohibición de aproximación y comunicación por un período superior en 5 años a la pena de prisión que se le imponga, además de 3.000 euros de indemnización por daños morales. Ambas acusaciones piden, asimismo, el cierre de los perfiles de redes implicados en los hechos y la retirada de los contenidos discriminatorios publicados, muchos de ellos irrecuperables en la actualidad debido a que eran tan ofensivos que otros usuarios los denunciaron y la red social los eliminó.

“Mentiría si dijera que no me da morbo la idea de violar a una feminista”, “Lo único que habéis aportado las mujeres a los videojuegos es prostitución virtual”, “Tener relaciones sexuales con una mujer inconsciente se consideraría violación”, “si yo olvido lo ocurrido y ella no lo sabe, técnicamente no la he violado”, “Te violaba borracha, las hembras fuera de sí son más sabrosas”.

Estos son algunos de los mensajes que el denunciado difundió a través numerosos perfiles anónimos de redes sociales creados expresamente para este fin, desde los cuales también le mandó la fotografía de un pene erecto y acusó a la comunicadora de ser cómplice de asesinato por el suicidio de una persona de su sector del videojuego. Debido a la recepción reiterada de dichos mensajes, que le provocaron “ansiedad, desasosiego, una bajada de la autoestima e insomnio”, llegó a temer que el acusado pudiera personarse en alguno de los eventos en los que participaba para agredirla, señala el escrito de la periodista, que rehusó aparecer en medios de comunicación por “llamar menos la atención y minimizar el riesgo de continuación del acoso sufrido”.

En su libro, Amores denuncia que la industria del videojuego está dominada por el machismo y la misoginia, pese a que las cifras de jugadoras (49 %) y jugadores (51 %) estén casi a la par y de que en 2025, las aficionadas a videojuegos (50,45 %) en España superasen por primera vez a los hombres (49,55 %), según el anuario de la Asociación Española de Videojuegos.

Es en ese mismo contexto virtual donde durante las últimas décadas han emergido los llamados “incels” (abreviatura de “involuntary celibate” o “célibe involuntario”), comunidades de hombres que se definen a sí mismos por su incapacidad de establecer relaciones sexuales con mujeres y que exteriorizan un fuerte sentimiento de rabia, misoginia y rechazo hacia ellas.