
Sociedad
La mitad de los jóvenes catalanes entre 16 y 18 años en situación de pobreza no reciben becas para estudios postobligatorios
Un informe de la Fundación Bofill denuncia que la inversión de la Generalitat en esta materia se sitúa por debajo de la media estatal

Casi la mitad de los jóvenes catalanes entre 16 y 18 años en situación de pobreza no recibe una beca para formarse en estudios posobligatorios. Es una de las conclusiones que se desprenden del último informe presentado este lunes por la Fundación Bofill, en el que se explica que de los 82.688 estudiantes que se encontraron en esta casuística durante el curso 2024-25, solamente accedieron a esa subvención 41.507 alumnos. Es decir, un 50,1%.
"Nos tenemos que creer que las becas son un instrumento de política educativa que corrige desigualdades y alargan las trayectorias formativas. Trasladan al joven la creencia y la responsabilidad de que lo que le toca es estudiar y no buscar un oficio", ha asegurado el jefe de proyectos de la Fundación Bofill, Miquel Àngel Alegre. La entidad, así pues, ha recalcado que el abandono escolar en el alumnado con menos recursos se multiplica por siete respecto al de aquellos que tienen más ingresos —un 25,3% ante un 3,8%— y ha subrayado el impacto de esta tendencia en los resultados educativos.
"En las pruebas de competencia PISA, la diferencia media entre un adolescente de 15 años con más recursos y otro con menos es de 90 puntos. Esto equivale a aproximadamente tres cursos de desnivel competencial", ha sentenciado Alegre, quien ha recalcado también que la buena gestión de las becas educativas no es "una receta mágica", pero sí una herramienta "necesaria" para abordar la problemática, sobre todo, complementándola con otras medidas como las políticas de orientación.
Diferencias
La Fundación Bofill, además, ha denunciado que la inversión de becas en Cataluña para estudiar Bachillerato, Ciclos Formativos de Grado Medio o programas de Formación e Inserción es "residual". Según datos de 2024 expuestos por la entidad, esta cuestión representa un 1% del presupuesto de Educación, lo que le sitúa por debajo de la media estatal (1,7%), como también de otras comunidades autónomas del territorio como Andalucía (2,9%), Madrid (2,5%) o Extremadura (2,3%).
En cambio, han celebrado la apuesta de otros países de la Unión Europea (UE) en programas de beca en la secundaria y postobligatoria como Portugal, Irlanda, Países Bajos o Eslovenia. A pesar de ello, desde la fundación han resaltado la "oportunidad única" que tiene Cataluña ahora para recomponer esta situación, ya que el día 1 de enero se hizo efectivo el traspaso de la gestión de las becas educativas del Estado a la Generalitat.
La entidad, por tanto, ha asegurado que el Govern dispone de los instrumentos necesarios para activar una política de becas "efectiva" y ajustada a la "realidad social" para la educación postobligatoria. Por eso, la Fundación Bofill ha destacado el concepto de Non-Taje-UP (NTU): un fenómeno que hace que gran parte de las personas que tienen derecho a una ayuda no la soliciten por desconocimiento, brecha digital o dificultades burocráticas.
Medidas de actuación
La entidad ha pedido al Departamento de Educación que el traspaso de competencias vaya acompañado de un incremento en el presupuesto. Para garantizar una beca básica a los jóvenes en situación de pobreza —estiman— que se deberían añadir 134 millones de euros a los 77 que recibe del Ministerio de Educación. También para dar cobertura a los 58.475 alumnos en situación de pobreza que están estudiando secundaria postobligatoria y PFI. Según la fundación, actualmente las becas para estos estudios cubren un 19,9% de los adolescentes que se encuentran en esta situación, mientras que representan el 30% del total.
Con todo, la Fundación Bofill ha explicado un plan para mejorar progresivamente la cobertura, el importe y la accesibilidad de las ayudas para Bachillerato, CFGM y PFI, antes de que acabe la legislatura, en 2028. En primer lugar, ha planteado una ampliación de la cobertura de las becas, en base a los ingresos y miembros del hogar. Para el primer umbral, se pretende ofrecer 4.000 euros anuales para los jóvenes en situación de pobreza, de familias con rentas entre 12.846 y 26.210 euros anuales, lo que supondría 2.000 euros más de lo que ingresan ahora con la beca básica del Ministerio, según la entidad.
Para el segundo, han solicitado 3.000 euros anuales para los jóvenes en situación de pobreza de familias con rentas que están por debajo del primer umbral y de los 18.136 euros a los 37.249: entre 1.000 y 2.500 euros más, a tal efecto. El objetivo de la Fundación es garantizar que todos los jóvenes en situación de pobreza reciban una beca, aunque estén o no estudiando. Por otro lado, ha indicado que se complementen becas al estudio desde cuarto de la ESO, porque es el momento en el que se concreta más abandono escolar, lo que supondría una inversión de 81,5 millones de euros más.
Igualmente, también han subrayado la importancia de acercar el Indicador de Renda de Suficiencia de Cataluña (IRSC), fijado en 800 euros mensuales, a los alumnos en situación de pobreza severa. En términos económicos, esto supondría una beca por valor de 8.000 euros por curso para la posobligatoria, mientras que en el caso de cuarto de la ESO, el importe debería fijarse en 3.000 euros al año. "Esta adecuación añadiría 49 millones más", han concluido desde la entidad.
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