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Presupuestos catalanes

ERC condicionará los presupuestos catalanes a que "el Estado pierda poder en Cataluña y lo gane la Generalitat"

Los republicanos y la Generalitat inician esta semana el segundo intento de negociación presupuestaria

ERC y el Govern de la Generalitat arrancan esta semana la que ambas partes consideran la segunda —y última— oportunidad para aprobar los presupuestos catalanes de 2026. Tras la retirada in extremis de las cuentas la semana pasada por parte del president, Salvador Illa, ante la falta de apoyos suficientes, republicanos y socialistas se dan ahora un margen adicional para intentar cerrar un acuerdo antes de que finalice el periodo de sesiones, a finales de julio.

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El inicio de esta nueva fase de negociación llega con un cambio de tono por parte de los republicanos, pero también con condiciones claras. Su portavoz, Isaac Albert, ha advertido de que el apoyo a las cuentas dependerá de que Cataluña gane “espacios de soberanía” que actualmente están en manos del Estado. “La legislatura tiene sentido si hacemos pasos adelante para que el Estado deje de tener poder en Cataluña y lo gane la Generalitat”, ha resumido.

Este planteamiento supone una reformulación de la principal exigencia que ERC había mantenido hasta ahora. Si en las semanas previas el traspaso del IRPF era la línea roja que bloqueaba cualquier acuerdo, los republicanos han decidido desenganchar este punto de la negociación presupuestaria, aunque con matices: aceptan no convertirlo en condición indispensable, pero exigen a cambio “una propuesta igual o mejor” por parte del Govern.

En este sentido, ERC evita concretar públicamente qué contraprestaciones exigiría para facilitar las cuentas. Admiten que poner nombres sobre la mesa podría dificultar la negociación, aunque sí deslizan algunos posibles ámbitos, como avances en financiación, la quita de la deuda del FLA, el traspaso de Rodalies o incluso la gestión del ingreso mínimo vital, una transferencia pactada entre el Gobierno central y el anterior ejecutivo catalán que todavía no se ha hecho efectiva.

Más allá de los contenidos concretos, Albert ha insistido en que la negociación “no va de partidas, sino de presupuestos” y ha subrayado que el acuerdo dependerá del cumplimiento de los compromisos de investidura, lo que sitúa parte de la responsabilidad en el PSC y en el Gobierno central. “El PSC tiene más tiempo para hacer los deberes y nosotros estaremos para acompañar”, ha señalado.

Desde el Govern, sin embargo, se intenta encauzar la negociación hacia un terreno más acotado. La consellera de Economía, Alícia Romero, ha defendido centrar el acuerdo en cuestiones que dependan directamente de la Generalitat para evitar que las cuentas vuelvan a quedar supeditadas a decisiones que escapan a su control, como ya ocurrió con el IRPF. Aunque se ha mostrado abierta a avances en autogobierno, ha advertido de que estos no pueden convertirse en un condicionante si los plazos no encajan.

El ejecutivo catalán fija además un calendario más ambicioso. Mientras ERC evita poner fechas para no ser “prisionera” del calendario, Romero aspira a cerrar un acuerdo entre finales de abril y principios de mayo para que los presupuestos puedan entrar en vigor antes de Sant Joan. En paralelo, la portavoz del PSC, Lluïsa Moret, ha reclamado “prudencia y discreción” en esta nueva etapa y ha instado a ERC a concretar sus propuestas.