Ingeniería
¿Por qué Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos importan arena a pesar de tener algunos de los mayores desiertos del mundo?
Dubái y otros países del Golfo tienen arena infinita, pero no pueden usarla para construir. Por eso importan millones de toneladas desde lugares tan lejanos como Australia
La imagen de camiones repletos de arena llegando a las construcciones de las ciudades de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos con un fondo de kilómetros de dunas de arena de desierto puede parecer contradictoria. Estos países importan cada año millones de toneladas de arena para construir sus edificios teniendo al lado grandes desiertos. Sin embargo hay una explicación muy sencilla para esta exportación de materiales.
No todos los tipos de arena sirven para la construcción. La arena del desierto, pulida por el viento durante milenios, es demasiado redonda y las partículas son muy finas. Este tipo de granos tiende a deslizarse sobre otros, lo que dificulta que se adhieran correctamente cuando se mezclan con cemento.
El tipo de arena que funciona mejor en construcción
En cambio, las mezclas de hormigón necesitan piedras irregulares y de diferentes tamaños para que el mortero tenga agarre y en el cemento que sean piedras irregulares para construir paredes de ladrillos. Por este motivo, la arena más adecuada para la construcción suele proceder de lechos de ríos, depósitos lacustres o roca triturada, no de dunas desérticas.
Debido a estas características físicas, gran parte de los proyectos de infraestructuras del Golfo dependen de áridos importados que cumplen con los estándares de ingeniería. Las exportaciones vienen de China, Bélgica o incluso Australia.
La arena importada está detrás de proyectos emblemáticos
Algunos de los proyectos más conocidos de la región se han construido gracias a arena procedente de otros países. Entre ellos se encuentran obras icónicas como el Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo, o la ampliación del metro de Riad. ¿Quién no tiene en mente la gran palmera de tierra que se sitúa en el mar? Para construir Palm Jumeirah se utilizaron aproximadamente 94 millones de metros cúbicos de arena, que fueron bombeados al mar para dar forma al proyecto.
Otras construcciones similares incluyen The World Islands, la expansión de la isla Saadiyat en Abu Dabi o los nuevos complejos turísticos que Arabia Saudí planea levantar en la costa del mar Rojo.
Los principales puertos del Golfo —entre ellos Jebel Ali en Dubái o el puerto Rey Abdul Aziz en Arabia Saudí— reciben regularmente cargamentos de arena para construcción procedentes de Australia, Pakistán o varios países africanos.
Este comercio refleja una realidad poco conocida: la arena se ha convertido en el segundo recurso natural más explotado del planeta después del agua. Y una preocupación creciente sobre el medio ambiente y los
Preocupación medioambiental por los ecosistemas
La construcción de grandes rascacielos o de infraestructuras costeras presiona la explotación de los recursos de arena y según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el planeta consume alrededor de 50.000 millones de toneladas de arena cada año, aunque solo una parte relativamente pequeña posee las características adecuadas para la construcción.
No obstante, varios organismos internacionales han advertido que la extracción está alcanzando niveles insostenibles y provoca daños ambientales como erosión, pérdida de hábitats y declive de la biodiversidad.
Además, gran parte de la arena extraída para la construcciones proviene de fuentes limitadas como lechos de ríos que necesitan años para recuperarse y no pueden ser sustituidas fácilmente.