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Espacio

El Sol podría tener miles de estrellas gemelas y no sabemos cómo se separaron

Un nuevo estudio propone que nuestra estrella podría haber migrado desde el centro de nuestra galaxia con miles de “hermanas”

Una migración masiva de gemelas estelares. Estrellas similares a nuestro Sol protagonizan una migración masiva desde el centro de la Vía Láctea, ocurrida hace aproximadamente 4 a 6 mil millones de años.
Una migración masiva de gemelas estelares. Estrellas similares a nuestro Sol protagonizan una migración masiva desde el centro de la Vía Láctea, ocurrida hace aproximadamente 4 a 6 mil millones de años.NAOJEurekalert

Nuestro Sol es una estrella y como él hay infinidad en el universo. No es demasiado especial, ni por su edad, ni por su tamaño ni por su composición… Es una estrella más y, sin embargo, es profundamente misteriosa. Hace ya tiempo que los astrónomos saben que esconde un secreto. A pesar de su “mediocridad” estelar, tiene un origen atípico. El Sol no se formó allí desde donde nos ilumina, sino más hacia el interior de nuestra galaxia. Algo hizo que migrara hasta la periferia galáctica, donde “decidió” establecerse. Ahora bien… el proceso sigue siendo un misterio. No obstante, un nuevo estudio de la Universidad Metropolitana de Tokio y el Observatorio Astronómico Nacional de Japón ha encontrado una nueva pista o, mejor dicho, miles de ellas.

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Con la ayuda del satélite Gaia, de la Agencia Espacial Europea, han creado el catálogo más preciso de estrellas similares al Sol. Partiendo de la inabarcable lista de estrellas conocidas, los investigadores empezaron a acotarla, quedándose solo aquellas que tenían propiedades parecidas a las de nuestro Sol, concretamente: temperatura, gravedad superficial y composición. Así es como encontraron 6.594 estrellas muy parecidas entre sí hasta aquí nada demasiado sorprendente. Lo llamativo vino al estudiar su edad y descubrir que una buena cantidad de ellas nació hace algo más de 4.000 millones de años (entre 4.000 y 6.000 millones para ser precisos). Una edad que encaja con la de nuestro Sol, que ronda los 4.600 millones de años de edad. ¿Podrían haberse formado juntas?

Una pista más

Aparte de la temperatura, la gravedad, la composición y la edad, había otro detalle inquietante que compartían buena parte de esas estrellas. Todas parecían distribuirse a una misma distancia del centro de la galaxia, como si hubieran migrado desde allí, unos 10.000 años luz. No sabemos cómo empezó este viaje, pero sin él, la vida en la Tierra no habría sido posible. El centro de la galaxia, donde nació nuestro Sol, no era un lugar demasiado amable. En él, la vida no tenía muchas posibilidades de aparecer o, al menos, no una vida como la que conocemos aquí. La radiación habría bombardeado la Tierra y la inestabilidad habría hecho difícil que la vida prosperara.

Como decíamos antes, otros estudios previos ya apuntaban en esta dirección: el Sol tenía una composición más propia de otras estrellas que encontramos más hacia el interior de la Vía Láctea. Pero había un problema. La propia estructura de nuestra galaxia hace difícil imaginar cómo pudieron migrar miles de estrellas desde su interior. Nuestra Galaxia tiene forma de espiral, pero no de cualquier espiral. El nombre concreto es “espiral barrada”, porque sus brazos curvos se convierten en una especie de barra recta al desplazarnos hacia el centro de la galaxia. Allí, debido a la diferencia de velocidades a las que giran las diferentes partes de esta espiral barrada, se forma una especie de frontera conocida como “barrera de corrotación”, haciendo muy difícil que una estrella pueda escapar del centro galáctico, para cuánto menos miles de ellas. ¿Cómo es posible, entonces? La respuesta más parsimoniosa es que la barrera de corrotación no siempre ha estado ahí, que quizás, hace miles de millones de años las estrellas podían escapar sin problemas.

Es más, los investigadores no solo deducen cuándo ocurrió esta gran fuga de estrellas, sino cuándo pudo haberse formado la barrera de corrotación. A juzgar por la edad de las estrellas migrantes, la barrera de corrotación no debía estar ahí hace 6.000 millones de años y, como pronto, debió aparecer hace 4.000 millones, que es la edad de las gemelas más jóvenes que le hemos encontrado al Sol. Por ahora son muchos los cabos que quedan sueltos, pero poco a poco, los investigadores van desentrañando el pasado de nuestro vecindario cósmico que, por lo que parece, fue mucho más trepidante de lo que podría parecer.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Con toda seguridad, aparecerán otras explicaciones plausibles para esta distribución de estrellas similares al Sol. Habrá que ver qué explicación logra calar más entre los expertos y, sobre todo, en qué dirección apuntan los estudios futuros.

REFERENCIAS (MLA):

  • Taniguchi, Daisuke, et al. "Solar Twins in Gaia DR3 GSP-Spec I. Building a Large Catalog of Solar Twins with Ages." Astronomy & Astrophysics, vol. 685, 12 Mar. 2026, doi:10.1051/0004-6361/202658913.
  • Tsujimoto, Takuji, et al. "Solar Twins in Gaia DR3 GSP-Spec II. Age Distribution and Its Implication for the Sun's Migration." Astronomy & Astrophysics, vol. 685, 12 Mar. 2026, doi:10.1051/0004-6361/202658914.