Oferta Reloj
Pocas veces puedes comprar un Tissot suizo con zafiro y cronógrafo por este precio
Pocas oportunidades hay de acercarse a una pieza con más de 170 años de tradición relojera suiza a este precio
Por lo general, comprar un reloj suizo reconocido ha sido casi un ritual. Suponía informarte, comparar, asumir que el salto económico iba a ser importante y decir que realmente merecería la pena. Porque cuando hablamos de una firma como Tissot, hablamos de una casa fundada en 1853 en Le Locle, con una trayectoria que le ha llevado incluso a ser cronometrador oficial en competiciones internacionales y a consolidarse como una de las puertas de entrada más sólidas a la relojería helvética.
Por eso el Tissot Chrono XL del que me gustaría hablarte hoy no es un modelo experimental ni una edición llamativa pensada para destacar en redes sociales. Es un cronógrafo de 45 mm, con una presencia clara, un movimiento suizo y materiales resistentes. Es un reloj pensado para usarse, no para guardarse y sacarlo solo en ocasiones especiales. Por eso no nos extraña que tenga un precio oficial de 395 euros, una cifra que se repite en tiendas como Reloj o Planeta Relojes. La buena noticia es que en Amazon lo podemos comprar por 299 euros y ahorrarnos 95 euros respecto a ese precio recomendado.
Una oportunidad única para conseguir un reloj Tissot
El Chrono XL hace honor a su nombre. Con 45 mm de diámetro, no es un reloj discreto, pero tampoco es desproporcionado. En la muñeca transmite solidez y carácter, es el tipo de pieza que notas cuando la llevas, pero que no abruma. La caja está fabricada en acero inoxidable 316L con un revestimiento PVD negro, lo que le aporta un aire más contemporáneo y deportivo. La esfera negra con subesferas contrastadas mantiene una lectura clara, limpia y directa. No hay excesos, solo una funcionalidad bien presentada.
En su interior encontramos el calibre ETA, un movimiento de cuarzo suizo conocido por su fiabilidad. Y aquí es donde se entiende parte del valor de la marca, no solo en el diseño interior, también en la coherencia interna. Un cuarzo suizo no necesita ajustes constantes ni un mantenimiento complejo. Ofrece una precisión estable y un bajo consumo, además de un indicador de fin de la pila para que no te pille por sorpresa, haciendo saltar el relojero para que te des cuenta de que va siendo hora de cambiarla.
Los tres subdiales no están ahí por mera estética. Permiten medir intervalos de tiempo con precisión, incluyendo décimas de segundo y contador de minutos. El pulsador superior activa el cronógrafo y el inferior lo reinicia. La ventana de fecha integrada en la esfera añade utilidad diaria sin romper el equilibrio visual. No es un automático romántico, como el Seiko SRPH85K1 del que te hablé hace unos días, pero sí es lo que muchos buscamos cuando hablamos de exactitud sin complicaciones.
Monta un cristal de zafiro que es resistente a arañazos, un detalle clave. Esto significa una mayor durabilidad frente a golpes y frente al uso diario en sí mismo. La resistencia al agua de hasta 100 metros también te permite llevarlo sin preocuparte en días de lluvia e incluso en jornadas de natación. Y su correa, que está tejida sobre una base de piel, aporta comodidad y estilo. Son detalles que se notan en el uso, más que en una foto para Instagram.
Está claro que llevar un Tissot no es llevar un reloj genérico con nombre extranjero. Es llevar una pieza respaldada por casi dos siglos de historia relojera suiza. Es una pieza con identidad y respaldo. Y que una firma como Tissot baje a 299 euros no es algo que ocurra cada semana. Por eso, cuando lo hace, y además de la mano de Amazon, lo mínimo que podemos hacer es prestarle atención.
Este artículo está pensado para ayudarte a descubrir productos de tu interés o para que tomes una mejor decisión de compra. Algunos de los enlaces que incluye son de afiliados, por lo que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión. Este hecho no influye en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas por el producto.