Cargando...

Industria

El sector cerámico pide auxilio en Bruselas ahogada por los impuestos verdes: "No les interesa mantenernos en Europa"

Reclama a la Comisión Europa un marco de emisiones propio debido a su realidad para no tener que dedicar hasta el 60% de beneficios a pagar impuestos por emisiones: "Si no, las empresas languidecerán hasta morir"

El sector cerámico pide auxilio en Bruselas ahogada por los impuestos verdes: "No les interesa mantenernos en Europa" GVA

Las empresas azulejeras europeas se enfrentan a lo que podría ser el fin de su existencia. La Generalitat valenciana y las autoridades de la región de Emilia-Romagna en Italia firmaron este miércoles una declaración política conjunta dando apoyo al sector para que se cree un apartado específico para sus emisiones.

Detrás: una directiva que cada vez les ahoga más para recortar emisiones y que ha llegado a un punto de no retorno. «Nos van a reducir la emisión gratuita un 34% y supone un sobrecoste para el periodo 2026-2030 entre 110 y 160 millones, lo que supone entre el 40% y 60% de resultados netos del sector», cuenta a LA RAZÓN Alberto Echavarría, secretario general de la Asociación Española De Fabricantes De Azulejos Y Pavimentos Cerámicos (Ascer). «Se están cargando el sector: si solo el 60% vapara pagar emisiones, estás desincentivando la actividad», afirma.

La realidad es un mecanismo «complejo» inicialmente. La Unión Europea promulgó una directiva en 2003 que creó el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (ETS), un sistema que capa las emisiones de las empresas y pasa a una compra-venta, teniendo que pagar quien se pase más.

Ahora, para poder mantener a sus industrias y no sufrir una deslocalización masiva hacia países sin restricciones, las instituciones europeas introdujeron un porcentaje de emisiones gratuitas para aquellos sectores en riesgo de fuga de carbono, es decir, aquellos de mayor intensidad industrial y más afectados que se verían más empujados a irse. Entre ellos, el cerámico.

Sin embargo, esas emisiones gratuitas van evolucionando conforme lo hace la tecnología, y la Unión Europea las revisa de tal modo que quien menos emita, marca el límite al cual se deben adaptar los demás. A ello le llaman «benchmark del combustible», y ahí entran todo tipo de industrias: desde la alimentaria hasta la química, fitosanitaria o la producción de papel.

Sin embargo, el sector cerámico europeo, que se concentra en más de un 80% entre Castellón y la región italiana de Emilia-Romagna, reclama diferenciarse.

«El papel utiliza biomasa, pero porque no necesita 1200 grados para cocer como nosotros las baldosas de cerámica, tiene unos desarrollos más avanzados y un mix energético distinto, nosotros el 90% de la energía es gas natural», afirma Echavarría. «Hoy por hoy necesitamos gas, si mañana hay una tecnología alternativa competitiva, todas nuestras empresas se cambiarán, no consumimos gas por gusto o por contaminar», afirma.

Debido a su especificidad, el sector cerámico pide que se le trate de manera distinta, un «benchmark de combustible» propio que les anime a descarbonizar pero en base a los avances de su sector, no los de otros con realidades energéticas distintas. El sector calcula que con una consideración propia se reduciría solo un 3% las emisiones gratuitas, no un 34%, dando viabilidad al sector. «Nos daría oxígeno para invertir precisamente en mejorar y en la descarbonización, pero si no se produce ese cambio cortará la inversión y las empresas languidecerán hasta morir», explica Echavarría.

Una declaración conjunta que firmaron ante el Parlamento Europeo y que ha tenido el apoyo de todos los grupos políticos, pero que sigue sin llegar a la Comisión Europea, que no recibió a los representantes del sector. «De facto están reconociendo que no tienen interés en mantener este tipo de industrias en Europa», lamenta Echavarría.

Unas industrias que son vitales para la actividad económica. En la Comunitat Valenciana, el sector aporta el 3% del PIB regional y el 22% del PIB industrial, con especial relevancia en la provincia de Castellón, donde alcanza el 32% del PIB y más de una cuarta parte del empleo total. En Emilia-Romagna, la industria genera el 5% del valor añadido regional, el 5% de las exportaciones y el 10% del saldo comercial positivo; en las provincias de Módena y Reggio Emilia, uno de cada trece trabajadores del sector manufacturero está empleado en la cerámica.

A pesar de ello, no producen ni un 20% del total, con China liderando con más del 40% de producción e India como segundo productor y Brasil apretando los talones debido a que China ha deslocalizado sus propias industrias en terceros países para reducir sus emisiones y no enfrentarse a problemas comerciales.

Echevarría afirma que todas las empresas de Castellón del sector están muy preocupadas, «especialmente las más grandes» porque a pesar de ser las más eficientes, «cuanto más produces, más emites y más pagas», afirma. Un sobrecoste que no pueden atribuir al consumidor porque no lo va a pagar. «En lugar de poner cerámica española pondrá china, india o turca», afirma.

«No queremos irnos de Europa, estamos comprometidos con los objetivos de la Unión Europea», afirma el secretario general de Ascer, que demanda flexibilidad a las autoridades comunitarias. «El sistema de derecho de comercio de emisiones no funciona para todos y no se han querido salir ni un metro del camino estipulado hace veinte años», lamenta.

Ahora solo falta que escuche la Comisión y cuide la industria.