Cine

Crítica de "Little Amélie": la infancia de Dios ★★★★

Directores: Liane-ChoHan Jin Kuang y Maïlys Vallade. Guion: Liane-ChoHan Jin, Aude Py y Maïlys Vallade basándose en la novela de Amélie Nothomb. Música: Mari Fukuhara. Francia, 2025. Duración: 77 minutos. Animación.

Un fotograma de "Little Amélie"
Un fotograma de "Little Amélie"Imdb

Cada Proust tiene su madalena. Amélie pincha su burbuja, deja de ser Dios para sí misma y para el mundo, cuando prueba el chocolate blanco que le ofrece su abuela. Abandona, pues, su visión tubular, estrecha, de las cosas para expandir su percepción de la realidad. Si “Metafísica de los tubos”, la novela en la que la belga Amélie Nothomb recreó sus tres años como bebé en Japón, se esfuerza en contar la infancia desde un estado sensorial atravesado por intensidades afectivas, su adaptación animada no podía ser menos: “Little Amélie” es un festival del color, que se beneficia de una técnica próxima a la de una acuarela de doble capa que, evitando límites y contornos, ofrece la posibilidad de que los fondos y los personajes puedan confundirse.

Es una técnica bellísima, y, sobre todo, muy consistente con el punto de vista de la protagonista, que parece observar el mundo en gran angular, como ni siquiera la frontera del encuadre pudiera cancelar su hambre de realidad, o de su idea de realidad, una pista de patinaje de colores planos en la que es posible convertirse en una gota de agua, abrir las aguas del océano y verse reflejada en los ojos de una carpa.

La película, muy afín a los intereses narrativos del cine de Miyazaki, es tan poderosa visualmente que corremos el riesgo de olvidarnos de que, también, es la conmovedora crónica de una acelerada educación sentimental, en la que se relata la infancia como un feliz rosario de descubrimientos, entre ellos los que suponen el choque de culturas, el abandono y la muerte.

Lo mejor:

Su diseño cromático y de personajes es de una belleza extraordinaria.

Lo peor:

Tal vez sea un poco previsible en el dibujo narrativo del viaje iniciático de la infancia.

Client Challenge