Descubrimientos
El casino de los cavernícolas: científicos afirman que los humanos comenzaron a apostar hace 12.000 años, tras descubrir unos dados antiguos
Un equipo de la Universidad Estatal de Colorado identifica casi 600 piezas de hueso en 57 yacimientos que revelan una tradición ancestral de juegos de azar entre poblaciones nativas
Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Colorado ha identificado los que podrían ser los dados más antiguos conocidos, unas piezas de hueso de dos caras que datan de hace entre 12.800 y 12.200 años, en pleno final de la última glaciación. El hallazgo adelanta en más de 6.000 años la aparición de juegos de azar respecto a lo que se creía hasta ahora.
Los arqueólogos localizaron estas piezas en yacimientos de las Grandes Llanuras occidentales de Estados Unidos. Aunque durante décadas habían sido catalogadas como simples “fragmentos trabajados”, el nuevo análisis demuestra que fueron fabricadas deliberadamente para producir resultados aleatorios, lo que las convierte en los primeros dados documentados en América del Norte.
El investigador Robert Madden subraya que la tradición académica atribuía el origen de los dados al Viejo Mundo, pero el registro arqueológico muestra que los pueblos nativos ya utilizaban métodos estructurados de azar miles de años antes de lo que se pensaba.
A diferencia de los dados cúbicos actuales, estas piezas eran dados binarios, planos u ovalados, tallados en hueso y lo bastante pequeños como para lanzarse en grupos sobre una superficie. Cada cara se distinguía mediante marcas, coloraciones o tratamientos visibles, funcionando de forma similar al “cara o cruz” de una moneda. Los investigadores destacan que no se trata de restos casuales, sino de objetos intencionados, creados para producir resultados aleatorios repetibles y utilizados en juegos con reglas definidas.
Un hallazgo que reescribe la historia del pensamiento probabilístico
El estudio, publicado en la revista American Antiquity, no sugiere que los grupos de cazadores-recolectores del Pleistoceno conocieran leyes matemáticas complejas. Sin embargo, sí demuestra que observaban y utilizaban patrones probabilísticos de forma práctica, apoyándose en la repetición y en la regularidad de los resultados.
Los investigadores identificaron casi 600 posibles dados en 57 yacimientos repartidos por doce estados, lo que evidencia la amplitud y persistencia de los juegos de azar en distintas culturas nativas a lo largo de milenios.
Según Madden, estos juegos no eran simples entretenimientos. Funcionaban como espacios neutrales y regulados, donde distintos grupos podían interactuar, intercambiar bienes, resolver tensiones o establecer alianzas. En ese sentido, los dados actuaban como tecnologías sociales para gestionar la incertidumbre y reforzar vínculos comunitarios.