Controversia
Los nuevos vitrales de Notre Dame desatan la polémica en Francia y llegan a los tribunales
El proyecto prevé sustituir seis vidrieras del siglo XIX que no resultaron dañadas en el incendio por un diseño contemporáneo, una decisión que ha dividido a expertos, instituciones y parte de la sociedad francesa
La polémica por las nuevas vidrieras de Notre-Dame entra en una fase clave. El plan para sustituir seis piezas del siglo XIX que no resultaron dañadas en el incendio de 2019 ha abierto una fuerte división en Francia y ya amenaza con acabar en los tribunales.
El proyecto, firmado por la artista Claire Tabouret, sigue adelante por ahora. Sin embargo, varias asociaciones patrimoniales preparan una demanda para intentar frenarlo en cuanto se conceda el permiso de obra, un paso que se espera en los próximos meses.
Una decisión que divide a Francia
El debate gira en torno a una cuestión clave: cambiar o no elementos históricos en uno de los monumentos más emblemáticos del país. Mientras algunos defienden incorporar arte contemporáneo a la catedral, otros rechazan retirar unas vidrieras que siguen intactas.
Pese a la polémica, los nuevos diseños ya se están produciendo en un taller de Reims, con una instalación prevista para finales de este año.
El origen del conflicto se remonta a finales de 2023, cuando el presidente francés, Emmanuel Macron, junto al arzobispo de París, Laurent Ulrich, impulsó la idea de encargar nuevas vidrieras como un “gesto contemporáneo” tras el incendio.
Entre varias propuestas, la de Claire Tabouret fue elegida en 2024: unos diseños centrados en el Pentecostés, con un uso intenso del color que contrasta con las actuales piezas, mucho más sobrias.
Para los críticos, la clave es sencilla: las vidrieras actuales no están dañadas. Lo que se plantea no es una reparación, sino sustituir un conjunto histórico. Esa idea ha ido ganando fuerza en los últimos meses, con más de 335.000 firmas recogidas y acciones legales en marcha.
Los defensores del proyecto subrayan que las vidrieras actuales son del siglo XIX y no medievales, y que Notre-Dame ha ido incorporando arte con el paso del tiempo. Consideran que la propuesta respeta el conjunto y aporta un nuevo significado. En cambio, historiadores del arte alertan de que estas piezas son esenciales para la luz y la identidad visual de la catedral.
Por ahora, la producción de las nuevas vidrieras continúa y el plan contempla trasladar las actuales a un espacio cercano para su exposición. Aun así, el proyecto sigue en el aire y su futuro dependerá de la autorización administrativa y de la batalla judicial que podría abrirse en las próximas semanas.