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Teatro Español

Crítica de 'El nudo gordiano': Los desastres de la educación ★★★★☆

Inscrita dentro de las coordenadas de los grandes dramas anglosajones del último siglo, la obra cuenta la reunión de la madre de un alumno con la profesora de este

Eva Rufa (izda.) y María Morales, en 'El nudo gordiano' Javier Naval

Autoría: Johnna Adams. Dirección: Israel Elejalde. Interpretación: Eva rufo y María Morales. Teatro Español (Sala Margarita Xirgu), Madrid. Hasta el 22 de marzo.

Si estamos de acuerdo en que los teatros públicos deberían ser ajenos a las modas y a la fama, y que deberían guiarse solo por la calidad artística de los textos y de los profesionales que han de trabajar con ellos, y que una de sus funciones es precisamente dar a conocer al público obras y autores que están pasando inadvertidos por las más injustas y variadas circunstancias, no cabe sino aplaudir al Español -en colaboración con Teatro Kamikaze – por haber puesto en pie esta espléndida obra de la que no sabíamos nada aquí y que lleva la firma de una dramaturga estadounidense asimismo desconocida en nuestro país. Se trata de ‘El nudo gordiano’, de Johnna Adams.

Inscrita dentro de las coordenadas de los grandes dramas anglosajones del último siglo, en cuanto a estilo literario, construcción de personajes y estructura dramatúrgica, la obra cuenta la reunión, en el aula vacía de en un colegio, de la madre de un alumno con la profesora de este, después de que haya ocurrido un suceso trágico del que no desvelaremos nada más.

La función empieza ya bajo un convincente y conveniente clima de intriga que sirve para captar la atención del espectador desde el primer minuto y que permite ir escalando conceptualmente -a medida que el incesante diálogo avanza y el conflicto se va perfilando con todos su matices- hacia lugares de reflexión amplios, sugerentes y poco explorados. ¿En qué está fallando la educación? ¿Cómo afectan los populismos a la legislación educativa y a la enseñanza en general? ¿Qué responsabilidad deben tener los profesores y qué responsabilidad deben tener los padres en los procesos educativos? ¿Cómo han de imbricarse esos procesos dentro de la sociedad? ¿Qué papel debe jugar el alumno en su entorno social más inmediato, que es la clase?

Estas preguntas que hoy urge hacerse, aunque hayan sido siempre fuente de conflicto para la pedagogía y la filosofía de la educación, están planteadas, entre otras muchas, con belleza y contundencia en un espectáculo que se ve como un partido de tenis entre las dos mejores jugadoras que pueda haber, y que no son otras que las actrices Eva Rufo, en la piel de la profesora, y María Morales, dando vida a la madre del alumno. Las dos hacen un trabajo extraordinario bajo la inteligente dirección de Israel Elejalde, que ha sabido amoldarse al estilo dramatúrgico de una obra que es básicamente de texto y actores, y se ha limitado, sobre todo, a buscar el ritmo y el tempo óptimos para que aflore la verdad escénica de unos diálogos repletos de ideas y de intenciones. Y desde luego que entre el director y las dos intérpretes lo han encontrado. Porque en esta función son primordiales las dudas, los ocultamientos, los silencios..., y el reto de las actrices, tal como han conseguido aquí, es que los dos personajes dejen ver, casi tanto en lo que callan como en lo que dicen, su impotencia, su desazón y su fragilidad.

  • Lo mejor: Es una formidable obra de texto y actores; un inteligente combate dialéctico que plantea muchos y muy oportunos interrogantes sin asomo alguno de maniqueísmo.
  • Lo peor: Algunas réplicas de aroma ‘pinteriano’ -pocas por fortuna-, construidas como meros sintagmas nominales, que suenan artificiosas y feas en español.