
Temporada
El mapa del tesoro de Morante: todas las estaciones del regreso más esperado de 2026
El genio de La Puebla diseña una hoja de ruta de alto voltaje con Sevilla como epicentro y El Puerto como refugio, mientras Madrid queda fuera del calendario marcado (de momento)

Tras aquel 12 de octubre en el que la imagen de una coleta cortada en Madrid estremeció los cimientos de la Fiesta, la vuelta de Morante de la Puebla ya no es una hipótesis, sino una realidad con fechas, hierros y escenarios. El diestro cigarrero ha decidido "tirar hacia adelante" tras un invierno habitado por las dudas, diseñando una temporada medida al milímetro donde la calidad prima sobre la cantidad. Sevilla, su jardín predilecto, se erige como el pilar maestro de este retorno con cuatro comparecencias fijas —Resurrección, Preferia, Farolillos y el Corpus— que podrían convertirse en cinco si la negociación para San Miguel termina de encajar las piezas del puzzle maestrante.
Más allá del Guadalquivir, el "morantismo" ha fijado sus reales en la Plaza Real de El Puerto de Santa María. El acuerdo para estoquear el abono completo los días 1, 2, 8 y 9 de agosto supone el gran hito del verano, una apuesta de "todo al rojo" que busca reeditar tardes de gloria en una de sus plazas fetiche. Pero la ambición del cigarrero no se detiene en la Bahía gaditana. Francia también será testigo de este regreso el 25 de mayo en Nimes, bajo la tutela de Simón Casas, en un cartel que apunta a los toros de El Freixo y que servirá de termómetro internacional para medir el estado de gracia de un torero que sigue siendo el eje sobre el que orbita el planeta de los toros.
La primavera y el estío presentan paradas estratégicas en cosos de profunda solera. Carlos Zúñiga ha logrado el "sí" del maestro para plazas con un significado especial: Aranjuez el 31 de mayo, Gijón el 15 de agosto y Palencia a inicios de septiembre. A estas citas se suma la emotividad de Jerez de la Frontera, los días 15 y 16 de mayo, en un ciclo que rendirá homenaje a dos ausencias ilustres del pasado año: Álvaro Domecq y Rafael de Paula. Es un calendario que respira historia y respeto, donde cada paseíllo parece una reivindicación del toreo como arte mayor frente a la estadística fría de las estadísticas.
Sin embargo, el gran interrogante de la temporada tiene nombre propio: Madrid. A pesar del interés manifiesto de la empresa Plaza 1 por contar con su firma en Las Ventas, la decisión de Morante y su apoderado, Pedro Marques, es firme por ahora: "Hay que esperar". El respeto reverencial que el diestro profesa a la primera plaza del mundo, sumado al impacto emocional de su última tarde allí, aconsejan prudencia. No se trata de un adiós, sino de un "hasta pronto" condicionado por la seguridad íntima del torero de estar al cien por cien antes de volver a mirarse en el espejo exigente de la cátedra madrileña.
En el horizonte asoman otros carteles que, aunque oficiosos, ya hacen soñar a la afición. Ronda aparece marcada en rojo el 5 de septiembre para una Goyesca de ensueño junto a Manzanares y Juan Ortega, con el posible aliciente de Diego Ventura abriendo plaza. También Zaragoza permanece en la recámara; Morante ha firmado una carta de compromiso vinculada a la concesión del concurso para Matilla y Valencia, lo que abriría la puerta a dos tardes en la Feria del Pilar en octubre. Es un encaje de bolillos empresarial donde la voluntad del genio es la única ley que rige los tiempos y los contratos.
Con la televisión posiblemente amplificando alguna de sus comparecencias, el 2026 se presenta como el año de la redención de un Morante que, sin coleta pero con más alma que nunca, busca demostrar que su sitio en la historia del toreo sigue estando en la cima más alta.
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