Fútbol

Los cinco problemas que tiene que solucionar Álvaro Arbeloa en el Real Madrid

En el partido de LaLiga contra Osasuna en El Sadar, el equipo blanco volvió a mostrar algunos de los déficits de esta temporada

Real Madrid's head coach Alvaro Arbeloa sits on the bench prior the Spanish La Liga soccer match between Osasuna and Real Madrid in Pamplona, Spain, Saturday, Feb. 21, 2026. (AP Photo/Miguel Oses)
Álvaro Arbeloa tiene que encontrar soluciones para el Real MadridASSOCIATED PRESSAgencia AP

El Real Madrid llegaba a Pamplona como líder de LaLiga y se marchó del partido contra Osasuna con las manos vacías después de regalar el partido en el último suspiro. El 2-1 ante Osasuna fue el retrato fiel de un conjunto que lleva toda la temproada mostrando las mismas grietas.

1. La incapacidad de imponer su juego ante equipos organizados

El problema más profundo de este Real Madrid reside en su dificultad para dominar a equipos que se organizan bien y esperan su momento. El Osasuna de Alessio Lisci planteó un partido serio, con orden defensivo y los blancos tardaron demasiado en encontrar respuestas. La primera parte fue especialmente pobre en creatividad y en ideas, con un equipo incapaz de generar peligro real hasta que el partido ya estaba condicionado por el marcador. Esta dificultad para romper bloques medios o bajos se ha repetido a lo largo de la temporada y refleja una carencia táctica de calado: el Real Madrid carece de mecanismos colectivos suficientes para atacar a equipos ordenados. Cuando el talento individual no basta, hace falta un sistema que supla esa ausencia, y ese sistema todavía no está suficientemente desarrollado bajo la dirección de Arbeloa.

2. La falta de contundencia en defensa

El Real Madrid encaja goles con una facilidad que no se corresponde con las aspiraciones de un equipo que pelea por LaLiga. Ante Osasuna, los navarros generaron peligro con relativa comodidad en varios momentos del partido, y el penalti señalado gracias al VAR evidenció la falta de coordinación entre Courtois y sus defensas. La línea de atrás, entre algodonoes, muestra una descompensación que en ocasiones resulta inquietante porque los centrales (Alaba y Asencio en El Sadar) no transmitieron la solidez exigible a un equipo grande.

3. La fragilidad en la gestión de los partidos

El Real Madrid tiene un problema serio con los momentos clave de los encuentros. Ante Osasuna, los blancos fueron capaces de empatar el gol de penalti de Budimir, pero una vez que el marcador se igualó, el equipo perdió el hilo del partido. En lugar de controlar el juego y matar el encuentro con la pelota, los de Arbeloa se abrieron en exceso, dejaron espacios y pagaron el error de Dani Ceballos con el gol definitivo de Raúl García de Haro en el tiempo de descuento. Esa incapacidad para leer el partido en los momentos decisivos ya se ha visto en otras jornadas. El equipo carece de un guión y futbolistas que tomen el mando de la pelota.

4. La dependencia excesiva de Vinicius Junior y la ausencia de Mbappé

Cuando el Real Madrid necesita algo especial, todos los ojos se giran hacia Vinicius. El brasileño es el único capaz de desequilibrar por su cuenta en cualquier momento. Eso, que debería ser un lujo, se ha convertido en una debilidad estructural, sobre todo porque Kylian Mbappé está desaparecido. El francés lleva semanas ofreciendo una versión muy por debajo de su nivel, sin el desborde ni el olfato goleador. Contra Osasuna pasó sin dejar huella. Cuando Vinicius tampoco encuentra el camino y Mbappé desaparece del partido, el Madrid queda sin recursos y sin nadie que haga daño por la banda derecha.

5. Los errores individuales que cuestan puntos

Dani Ceballos fue el protagonista involuntario del desenlace en El Sadar. Su mal control en el minuto 90 desencadenó la jugada que terminó en el 2-1 de Raúl García de Haro. La recurrencia de este tipo de fallos en momentos determinantes empieza a ser demasiado llamativa para ignorarla y revela una falta de concentración o de automatismos bien asentados. También Raúl Asencio estuvo implicado en la jugada del penalti, titubeando junto a Courtois en un balón que no debería haber generado ningún peligro. El equipo acumula pequeños descuidos que, sumados, pesan demasiado.