Fútbol
De ilusionar al madridismo a ser pitado habitualmente: el drama se agudiza ante el Getafe
El partido acabó con una nueva bronca generalizada en el Bernabéu de la que no se libraron ni jugadores ni entrenador ni presidente
180 minutos han sido suficientes para estropearlo todo. El Real Madrid se puso líder tras la derrota del Barcelona en Girona y desde entonces se han dado dos batacazos que reducen considerablemente las opciones de alzarse con la Liga, quedándose casi únicamente con la complicada carta de la Champions League, donde tiene un camino lleno de minas que comienza con el ya inseparable Manchester City de Guardiola. El primero ante Osasuna podía pasarse al ser un campo complicado como El Sadar, pero la derrota ante el Getafe acabó con la paciencia y la ilusión del madridismo.
La parroquia de Chamartín mezcla el hartazgo con el desapego. El equipo no transmite nada a su gente y pocas cosas hay más preocupantes en el mundo del fútbol que la desconexión entre equipo y afición. El Santiago Bernabéu no dio en ningún momento la sensación de estar confiado y animar a su equipo en busca de una remontada en la que nadie creía. Dicha desidia se mezcló con un enfado que fue en aumento hasta llegar el pitido final de Alejandro Muñiz Ruiz entre cánticos de "Florentino, Dimisión".
El Bernabéu, al límite
El Real Madrid es un equipo a la deriva sin líderes ni ideas. Los problemas son incontables y aparecen en todas las líneas, a excepción de la portería. Esto sumado a una más que palpable falta de intensidad provoca que los títulos se vayan alejando. Nada ha importado el cambio de entrenador. Álvaro Arbeloa suma el 33.33% de derrotas mientras que Xabi Alonso fue destituido con el 17.86%, todas ante rivales de primer nivel europeo a excepción del Celta.
El entrenador blanco fue señalado este lunes por su público en el primer conato de rebelión del público en el momento en el que decidió sustituir a Thiago Pitarch. El canterano no brilló, pero fue el único en mostrar dinamismo e intentar moverse por toda la medular con la intensidad mínima que se le demanda a un jugador del Real Madrid. El cambio fue triple y uno de los que entró en ese momento fue el gran señalado de la noche: Dean Huijsen.
Dean Huijsen: una sombra del jugador que se fichó
El central internacional por España vive un momento complicado desde hace meses. Pese a que empezó con gran pie en el Real Madrid y parecía hecho a medida para jugar en el Bernabéu, todo se hundió tras la goleada en el Metropolitano. Con lesión incluida, el central no ha vuelto a ser el mismo y ya ha sido silbado en varias ocasiones por el respetable blanco. El primer aviso para el central fue ante el Sevilla en el partido que cerró 2025, pero ante el Getafe dio su versión más gris.
Salió en el minuto 55 sustituyendo a Alaba en busca de aumentar el ritmo y poder encerrar a un Getafe que vivía plácidamente, pero su partido fue simplemente horrible. Mal con el balón y completamente desconcentrado en defensa, llegando tarde al corte e incluso jugándose la expulsión. El central tuvo un 87,2% de acierto en el pase, pero fue la gran muestra de que los números pueden ser muy engañosos. Cada vez que intentó subir líneas, el central acabó regalando el balón.
Cronología de un desastre
Nada más salir ya escuchó un ligero sonido de viento por un intento de apertura a Vinicius sin demasiado sentido por el lugar donde había un jugador azulón y estando Carreras totalmente libre. La paciencia del Bernabéu empezó a agotarse con un cambio de juego que se fue directamente a la valla publicitaria. Cada pase hacia adelante en un intento de filtración o cada apertura acabó en pérdida y no lo arregló en nada con su actuación a nivel defensivo.
Su primera acción relevante a nivel defensivo se saldó con una entrada por detrás a Luis Vázquez que le costó la amarilla y le impedirá jugar en Balaídos. Acción totalmente innecesaria y que deja de nuevo desprotegida a una defensa en la que tampoco estará Carreras en un día en el que se puede terminar de decir adiós al título de Liga. Volverá para medirse ante el Manchester City, si así lo considera Arbeloa, en una reválida para él.
Todo pudo acabar peor y es que minutos después fue al suelo ante Liso para intentar robar tras perder la pugna y le arrolló. El colegiado señaló falta, pero se salvó de una expulsión que hubiera sido la guinda a su peor noche en Chamartín. La situación es preocupante para el Real Madrid, que está escaso de efectivos atrás, y para el propio Huijsen, que vive su peor momento justo cuando faltan 100 días para el comienzo del Mundial.