Fútbol
Michel (50 años): "Mi hermana trabajaba, estudiaba y tenía que hacer la casa; nosotros éramos los hombres"
El entrenador del Girona ha contado sus vivencias más personales y cómo la cultura de su casa era machista
Míchel Sánchez, entrenador del Girona, de 50 años, se sentó en el podcast de YouTube de Feeberse y habló de su familia con utiene poco de anecdótico.na sinceridad que pocas veces se escucha en boca de un entrenador de fútbol profesional. El técnico contó de dónde viene, y lo que explicó tiene una profundidad inesperada
La conversación derivó hacia el ambiente en el que creció y Míchel no buscó eufemismos para describirlo. "La cultura de mi casa es machista". El entrenador madrileño reconoce que él mismo ha cambiado con el tiempo, que su manera de entender las cosas ha evolucionado, pero ese cambio personal no le sirve para suavizar el diagnóstico sobre lo que vivió de niño ni para reducir el reproche que todavía mantiene.
La pensión de su madre
El centro de ese reproche tiene nombre y apellidos concretos: su madre. Una mujer que trabajó durante años en la frutería familiar, que se encargaba de la comida en casa, que sostuvo durante décadas una carga doble sin que ese esfuerzo se tradujera en ningún tipo de cobertura laboral propia. "Mi madre no tiene pensión, tío. Se lo reprocho a mis padres porque nuestra cultura, yo he ido cambiando con mi mujer, pero la cultura de mi casa es machista..
Pero la injusticia que describe Míchel no se queda en el plano sentimental. Tiene una dimensión económica y legal muy concreta que le pesa. "Yo porque era muy pequeño, pero yo le reprocho a mi padre que mi madre no tenga una pensión, y mis hermanos también. Porque es algo que ahora lo vemos como muy lógico y muy normal. Es que son muchos años. Claro, toda una vida." El reproche lo comparte con sus hermanos, lo cual convierte lo que podría leerse como una queja individual en algo más parecido a un veredicto familiar. Y la palabra que usa para resumirlo todo es contundente: "Es una desgracia".
Las tareas domésticas, de las mujeres
El retrato que traza Míchel del reparto de roles en su casa de infancia es el de una división que él mismo califica de injusta con la perspectiva que da el tiempo. Los hombres quedaban al margen de las tareas del hogar. Las mujeres, en cambio, acumulaban responsabilidades sin que nadie lo cuestionara. Su madre salía de la frutería, cocinaba y volvía a la frutería. Su hermana, cuando llegaba a casa, asumía lo que quedaba pendiente porque su madre no estaba y su abuela ya no podía hacerse cargo. "Mi madre hacía la comida y trabajaba en la frutería. Mi hermana cuando venía tenía que hacer la casa porque mi madre no estaba y mi abuela ya era mayor. Pero eran las mujeres las que lo hacían. Mi hermana trabajaba, estudiaba y tenía que hacer la casa y nosotros solo éramos los hombres".
Lo que hace interesante el testimonio de Míchel no es solo lo que cuenta sino el hecho de que lo cuente. Un hombre de su generación, crecido en una cultura que normalizaba ese reparto, que ha llegado a una posición pública relevante y que elige ese espacio para señalar con nombre lo que considera una injusticia hacia su madre. No lo envuelve en teoría ni en discurso. Lo cuenta desde lo personal, desde el recuerdo concreto de ver a su madre ir y venir de la frutería mientras él y sus hermanos quedaban exentos de cualquier obligación doméstica por el simple hecho de ser hombres.
Ir al psicólogo
Además, Míchel conto cómo necesito ir al psicólogo desde pequeño. "Tuve psicólogo deportivo desde muy pequeño porque, desde muy joven, la frustración mía superaba el talento que yo podía tener. Mi frustración siempre era, ‘¿por qué no juego?’. Y no era demostrar en el terreno de juego o mejorar a nivel físico, a nivel mental, a nivel táctico, porque el entrenador me decía, ‘Es que no defiendes’. ‘Ya, pero yo ataco muy bien’. ‘Ya, pero no defiendes’. Bueno, pues estas cosas que con el tiempo…", asegura. Y le queda un resquemor: "A pesar de que creo que mi carrera, poco a poco, fue hacia un sitio que estoy superorgulloso, pero creo que podía haber dado mucho más rendimiento del que di, eso lo tengo clarísimo".