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Fútbol

La prensa inglesa coincide: "Los once impostores del Manchester City destrozados por el Real Madrid"

El equipo de Pep Guardiola fue superado por Fede Valverde y se discuten las decisiones del entrenador

Fútbol/Champions.- Pep Guardiola: "Nuestro partido no ha sido para 3-0" EUROPAPRESS

El debate sobre Fede Valverde ha terminado. Trent Alexander-Arnold lo dejó claro tras el Real Madrid - Manchester City de la Champions: el uruguayo es el futbolista más infravalorado del planeta. Sky Sports lo recogió y añadió una sentencia: "Este verdadero galáctico no puede ser infravalorado más". La prensa inglesa, acostumbrada a medir el fútbol desde sus propios códigos, tuvo que rendir honores este jueves a quien durante años ha operado en una zona de silencio incómodo, lejos del ruido que rodea a otros nombres del Real Madrid. El triplete en la primera parte del partido contra el Manchester City confirmó hay jugadores cuya importancia solo se entiende cuando desaparecen o cuando estallan de una forma tan brutal que resulta imposible mirar hacia otro lado.

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Valverde, inmortal

The Guardian eligió una palabra para definir lo que hizo Fede Valverde en el Santiago Bernabéu: inmortal. No es un adjetivo que se use a la ligera en el fútbol británico, donde la épica se reserva para ocasiones contadas. Tres goles en cuarenta y cinco minutos, contra un equipo que había llegado a Madrid con la intención de controlar, de imponer su tempo, de recordar quién manda en Europa cuando se trata de dominar el balón. Pero el partido no se jugó en esos términos. Se jugó en los que impuso el Real Madrid, y Valverde fue quien tradujo esa intención en hechos concretos. El diario inglés dejó una puerta entreabierta a la esperanza del City: el penalti fallado por Vinícius Júnior en la segunda parte. "Si Vinícius Júnior hubiera metido el penalti de la segunda parte, el Real podría celebrar el pase, pero si el City marca pronto el martes, quién sabe", apuntaba el redactor. Es una esperanza frágil, casi de manual, pero es lo único a lo que puede agarrarse un equipo que salió del Bernabéu con la sensación de haber sido superado en todo.

El Daily Mail no tuvo piedad con los de Guardiola. Tituló su crónica con una palabra dura: impostores. "El once de impostores del Manchester City fue destrozado por Valverde y el Real Madrid". La acusación no apuntaba solo al resultado, sino a la forma. A la falta de carácter, a las decisiones que tomó Guardiola antes del partido y que no funcionaron. Nico O'Reilly jugó de lateral derecho, Khusanov se colocó en el costado izquierdo con la misión de frenar a Vinícius, y Savinho fue titular pese a haber estado dos meses sin actividad real. Ninguna de esas apuestas salió bien. El equipo no tuvo solidez, no tuvo respuesta, y cuando el Real Madrid aceleró, el City se descompuso como si no hubiera un plan alternativo. El diario destacaba que Guardiola lo tiene prácticamente imposible para remontar la eliminatoria en el Etihad Stadium la semana que viene. No es una opinión aislada. Es el consenso de una prensa que sabe leer las señales.

Dolor en España

The Times eligió la nostalgia como punto de partida. Comparó este partido con la remontada de hace cuatro años y explicó que se volvió a sentir el mismo cocktail de sentimientos horribles, "impotencia y vergüenza". No hay mucho que añadir a eso. Es una confesión pública de que el City, jugando contra un Real Madrid debilitado, simplemente perdió la cabeza. La frase es clara: no fue el Madrid quien ganó por superioridad aplastante, sino el City quien se autodestruyó. Pero esa lectura, aunque tenga parte de verdad, ignora algo esencial: el Madrid sabe provocar esa pérdida de control. Lo ha hecho tantas veces en esta competición que ya no puede considerarse casualidad. Es un mecanismo, casi una ciencia. El equipo de Ancelotti no siempre domina, pero casi siempre encuentra la forma de desequilibrar. Y esta vez lo hizo en la primera parte, antes de que el rival pudiera reaccionar.

La portada del Manchester Evening News lo resumió con un juego de palabras: "Pain in Spain". Dolor en España. La foto que acompañaba el titular mostraba a Erling Haaland y Marc Guéhi con caras de derrota absoluta. Haaland, el delantero que se supone debe resolver este tipo de partidos, no encontró espacios ni ocasiones. Guéhi, recién llegado en enero, vivió una noche que no figuraba en el guion de su presentación europea. El City llegó a Madrid con la convicción de que podía ganar, o al menos empatar y resolver en casa. Pero el partido nunca fue un duelo entre dos equipos de nivel similar. Fue una exhibición de un lado y un naufragio del otro.

Las críticas a Guardiola fueron generalizadas. Los cambios tácticos, las decisiones de alineación, la falta de reacción durante el partido. El City no estuvo a la altura, y eso se notó muy pronto. El penalti fallado por Vinícius pudo haber sido la sentencia definitiva, pero no hizo falta. El Madrid ya había dicho lo que tenía que decir. Y Valverde, el futbolista del que Alexander-Arnold habló con una mezcla de admiración y reproche, había dejado su nombre escrito en una noche que la prensa inglesa no olvidará.