Atletismo
Lorea Ibarzabal: "Mucha gente en mi situación habría tirado la toalla"
Las lesiones no la dejaban tener continuidad entrenando. En cuanto ha logrado estar sana, se ha convertido en referente del 800 español, prueba en la que hoy disputa las semifinales en el Mundial bajo techo de Torun

Los padres de Lorea Ibarzabal (Las Palmas, 31 años) se conocieron en una pista de atletismo y ella –dice– parecía como predestinada a ser atleta. No se lo han puesto fácil las lesiones, pero nunca se rindió. En el Mundial bajo techo de Torun ya pasó las series de 800 y hoy (12:20 horas) correrá las semifinales.
Debuta como internacional con 28 años. No es lo habitual y sí la recompensa a mucho trabajo.
No es el camino convencional. Yo creo que mucha gente en mi situación habría tirado la toalla, porque aguantar cuando las cosas no salen y sobre todo cuando te estás lesionando año tras año... Mi hándicap principal fue que he tenido muchas lesiones, fracturas por estrés en los pies, en las tibias, sobre todo en los huesos de los pies, en los metatarsos, en el escafoides, donde tengo un tornillo en el pie derecho, y en el izquierdo he tenido varias fracturas de ese mismo hueso.
Pero desde 2022 en adelante...
Tengo muy poca movilidad en los pies, pero bueno, sí que es verdad que no he hecho nada en especial en estos tres últimos años, simplemente las cosas han hecho clic y me he podido mantener sana. Creo que también es dar con una carga de trabajo y un fortalecimiento y todo como que me encaje perfectamente. Desde que debuté con 28 años no he fallado a ninguna cita internacional. Llevo 11 seguidas y confirmo que lo más duro no es llegar, sino mantenerse año tras año, sobre todo con las exigencias de las mínimas y el nivel del 800 femenino en España, que ha subido muchísimo.
"El escafoides se me rompió en dos y se me desplazó. Me operaron y me pusieron un tornillo"
Lo del tornillo fue con 16 años. ¿Hacía ya atletismo?
Sí, de hecho, venía de ser campeona de España juvenil, el único campeonato de categorías inferiores que gané. Era 2010 y en abril de 2011 me rompí el escafoides, además fue total. Se me rompió en dos y se desplazó. Me tuve que operar. Estuve ese año en blanco y al siguiente sí que corrí y fue cuando me fui a Estados Unidos.
¿Fue allí a estudiar y a correr?
Fui con una beca de atletismo a una universidad, yo lo tenía muy claro porque mis padres habían estudiado en Estados Unidos cuando nadie se iba. Gracias al atletismo pude conseguir una beca completa. También fue una época en la que desde la federación no se apoyaba mucho que nos fuésemos, como que había un pensamiento de que siempre salía mal cuando la gente se iba fuera, y me alegro muchísimo de que hayan dado la vuelta a este pensamiento tan negativo y que ahora lo apoyen, porque ayuda a crecer a la persona en general. Es primordial tener algo, ya no te digo que sea una carrera universitaria, pero algo, porque esto no dura para siempre y sobre todo generar el dinero que te permita vivir años después de retirarte es muy difícil en un deporte como este. Entonces o eres un megacrack o necesitas algo de backup para poder salir adelante. Yo estudié una ingeniería mecánica, luego un master allí también y ya me vine y me fui a Valladolid.
Se fue Valladolid, pero ha pasado por varios sitios desde que nació.
Nací en Las Palmas porque mi familia materna es de allí y tengo el nombre y apellido vasco porque mi familia paterna es de Zumárraga, pero siempre he vivido en Madrid. Cuando nací, en Navidad, al mes de nacer, me vine y fui al colegio siempre en Madrid, en Alcobendas. Crecí aquí, mis amigos son de aquí, luego estuve cinco años y medio en Estados Unidos, entre Portland y Los Ángeles, y después ya había estudiado, ya estaba viendo a ver qué hacía con mi vida y mis padres me dieron la oportunidad de poder dedicarme unos años a correr. Yo creo que ellos sabían perfectamente igual que yo que cuando me fui de Estados Unidos no había alcanzado mi techo porque me había lesionado todos los años. Entrenando 3-4 meses hacía 2:07. Pude tomar la decisión de poder dedicarme un poco a ver qué era capaz de hacer, valoré las opciones y al final me fui a Valladolid por Uriel Reguero. Le había conocido en concentraciones con la Federación de categorías inferiores y es la mejor decisión que pude tomar.
"Me empezó a gustar el 800 por Mayte Martínez y su final del Mundial de Osaka. Cuando gana el bronce pasando a todas en la última recta dices: '¡Madre mía!'”
Valladolid es además la tierra de Mayte Martínez.
A mí me empezó a encantar el 800 por ella y por su final del Mundial de Osaka 2007. Cuando gana el bronce pasando a todas en la última recta es como que dices: “¡Madre mía!”. A día de hoy la veo muchas veces por la pista, tiene su club de atletismo y está su hija por allí. Al final, salimos Lorena [Martín, compañera de entrenamiento, amiga y rival en el 800] y yo de entrenar con Uriel, está Mayte allí, es como, no sé, el feeling del 800 en Valladolid.
Bajar de 2:04 fue un gran momento para usted...
Se juntaron muchas cosas. Cuando llegué a Valladolid me seguí lesionando, tuve edemas, fracturas y una lesión en el tendón muy rara que no sabíamos qué era, y luego pues de repente empecé a tener continuidad, tuve mi crisis personal y existencial de mi amiga Bea [falleció en un accidente] y de otras cosas y como que bueno, todo empezó a hacer clic. Yo creo que también aprendí a relativizar todo mucho y vivir el atletismo de otra manera. Es verdad que ahora después de tres años como que a veces quiero volver a ese punto porque nos metemos en una rueda y te olvidas de que es simplemente correr y que no es importante más allá del momento de la carrera, y que al final hay otras cosas mucho más importantes que correr rápido. Lo único que pedía era tener un poco de tiempo para entrenar seguido sin tener que parar. Es verdad que cuando hice mi primer 2:05, pues feliz; el primer 2:04... El primer 2:04 que hice fue sólo nadando en los entrenamientos, corría las series y estuve cinco meses nadando, porque venía de romperme. El que más claro lo tuvo fue siempre Uriel. Yo me acuerdo que me dijo que Lorena y yo teníamos que dominar el 800 femenino en España y bueno, lo consiguió cuando fuimos las dos a los Juegos de París 2024.
"Vivía en Valladolid con Marta García y Lorena Martín. Las tres fuimos a los Juegos de París y competimos el mismo día. Nos tatuamos un croissant, porque vivíamos en la calle panaderos"
La experiencia de los Juegos, increíble.
Sí, es que encima coincidió que Marta García... Vivíamos juntas las tres en Valladolid y competíamos el mismo día. Yo el sueño de los Juegos lo tenía muy lejano, pero Marta lo tenía como un objetivo real y cuando vivíamos juntas pues alguna vez lo hablábamos, los Juegos de París, tal. Años después, cuando Marta se fue con ON, nos separamos de vivir ahí, aunque con Lorena seguimos entrenando. Justo vimos el horario de los Juegos de París y corríamos las tres el mismo día. De hecho, nos tatuamos un croissant las tres porque vivíamos en la calle Panaderos, y como era París...
¿Cómo aguantó económicamente los años sin ser internacional?
En EE UU la beca y luego gracias a mis padres. Mi padre decía que él era la beca ADO. Los años en Valladolid hasta que por fin conseguí ser internacional a los 28 no tenía ingresos. Sí que seguí estudiando, hice dos master más, me estaba formando, pero no estaba ingresando. Tenía lo que ganaba un poco de mi club, del Atlético San Sebastián, pero no me daba para vivir, tenía que pagar un piso en Valladolid y eso era gracias a la ayuda de mis padres. Después, con mis resultados sí que pude conseguir primero la beca de la Federación, luego el contrato de Nike y desde 2021 trabajando. Teletrabajo en una empresa de cubiertos de madera desechables, que es chilena, un proyecto un poco familiar.
Su padre es escultor, y su abuelo fue poeta...
Es escultor de hobby, que muchas personas se piensan que es su trabajo, pero no, es su hobby. Mi abuelo materno era poeta y pintor y yo creo que a mi padre cuando estaban juntos le nació un poco la vena artístico y empezó a buscar el arte y a aprender gracias a él. Es verdad que yo no he heredado nada de esa vena artística, tengo cero. Mi padre donó en Alcobendas una escultura por el Covid y ha expuesto varias veces.
Su padre y su madre se conocen en una pista de atletismo...
Y en Estados Unidos. Por eso también tenía muy claro que yo me iba a ir a Estados Unidos, porque ellos siempre habían hablado de la gran experiencia que tuvieron, que crecieron, aprendieron inglés, estudiaron, fueron de los mejores años de su vida. Creo que mi vida ha estado un poco no sé si decir predestinada a yo estar corriendo.
"En el 800 si te quedas atrás luego no puedes pasar. Hay que arriesgar, pero hasta cierto punto. A veces llega el láctico y no te puedes mover"
El 800 es una prueba de las más difíciles.
Sí, es muy difícil yo he ido cambiando a lo largo de los años la forma de cómo correr un 800. Antes me gustaba más salir rápido y aguantar como fuese, ahora como que veo que si lo corres más controlado se corre mejor, pero claro, es muy difícil porque si sales controlando el primer 400 ya estás muy atrás y luego no puedes pasar, entonces siempre hay que arriesgar, pero hay que arriesgar hasta cierto punto. Mis mejores marcas siempre han sido pasando mucho más rápido el primer 400 que el segundo, es bastante agónico porque sabes que va a llegar el láctico, pero no cuando, entonces estás ahí esperando a que sea lo más tarde posible. Es una prueba muy bonita de ver y muy difícil de entrenar, porque tienes que combinar la velocidad con la resistencia. Creo que mi prueba es el 800 porque soy muy mala en lo aeróbico. Tampoco soy muy rápida como para hacer 400, pero el aeróbico me cuesta mucho. La pregunta del 1500: quiero correr algunos en verano, no sé si en un futuro me pasaré, a mí me gusta mucho el 800 y no sé cómo me desenvolvería en un 1500 de verdad. Sólo he corrido uno decidiéndolo cuatro días antes, en el mitin de Huelva, hice 4:08. Creo que tengo margen porque sin prepararlo hice una marca bastante buena, pero de ahí a hacer las marcas que piden, hacer 4:00... No sé. Este verano es una oportunidad para probarlo, tengo la mínima para Birmingham [Europeo al aire libre, del 10 al 16 de agosto] del año pasado y no tengo esa presión de 1:59.
Hábleme del láctico. ¿Se entrena retrasarlo, aguantar con él..?
Depende, hay sistemas de entrenamiento que entrenan mucho para no generarlo, como que hacen mucha base y mucho aeróbico para intentar que no les entre el láctico. Puedes correr así el 1500, aunque no a cambios porque se te hinchan las piernas, pero el 800 tienes que entrenarlo, el poder limpiarlo, que mientras corres lo vayas limpiando y cuando llega poder moverte, porque a veces te llega y no te mueves. Es verdad que hay veces que de repente te da mucho más que otras veces por mucho que lo entrenas, tu cuerpo de repente por equis motivo no lo limpia igual, pero yo entreno generar láctico y seguir corriendo con ese láctico para acostumbrarme a moverlo, y limpiarlo y aunque me estén quemando las piernas, que pueda seguir corriendo 200 metros más.
Qué sensaciones esa.
Sí, sobre todo las sensaciones de cuando pasas el 400, que ya estás reventada y dices: “¿Cómo voy a correr, en cubierta, dos vueltas más?”. Pero se puede. También es clave no pasarse la primera parte.