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Los 16 córners que frustraron una apuesta amañada en el Málaga-Real Madrid que dio la Liga a los de Zidane

  • Carlos Aranda
    Carlos Aranda /

    Efe

Tiempo de lectura 4 min.

18 de junio de 2019. 13:13h

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El resultado final no era la única preocupación de los integrantes de la trama investigada en la operación Oikos. En una de las conversaciones interceptadas por la Policía en la que participan Aranda; su primo Carlos López Aranda, conocido como Buitre; y el entonces jugador del Málaga Recio se comprueba cómo hay otras apuestas adyacentes de las que también se preocupa la organización. Buitre le recrimina a Recio que el Málaga no hubiera concedido el número de córners que habían pactado previamente en el partido de la temporada 2016/17 de la última jornada de Liga en el que el Real Madrid se proclamó campeón de Liga. «Mira, mira, mira, mira. Te pedí, te, te, te, pedí 14. A ver. Y hubo 16. A ver. Gilipollas que soy», dice Buitre. «El qué, el qué, el qué», responde Recio. «16 córners hicisteis. ¿Vale?». «Yo ni los cuento», dice el futbolista. «Increíble. Yo estaba en mi casa tirándome de la cabeza», insiste Buitre.

Recio aparece en varias ocasiones en la investigación, aunque no está investigado. A veces es simplemente para que haga de intermediario con su compañero en el Leganés Diego Rolan, que vive en una casa propiedad de Raúl Bravo. El delantero uruguayo debe 7.000 euros de agua y luz –6.000 de agua dicen en otras ocasiones– y Recio acompaña a Aranda al domicilio para que cobre la deuda.

La investigación policial considera a Recio «de gran valor» para la organización al tratarse de un futbolista de Primera División. «El hecho más recurrido y que es solicitado a este jugador es que durante el partido provoque la amonestación, circunstancia que es de sencilla ejecución y no tiene un impacto directo en el resultado final del partido», se recoge en la investigación. Con ese sencillo gesto, la organización encabezada por Aranda y Raúl Bravo puede casi doblar la inversión. La cuota es de 1,96 por euro apostado.

Pero la apuesta falla, como refleja la conversación entre Aranda y su amigo Nacho Ojeda:

Nacho Ojeda: Seiscientos euros que me hicieron meterle antes de ayer a la amarilla de Recio.

Aranda: ¿Al Atlético de Madrid?

N: Al Málaga. Al Málaga-Sevilla, la amarilla de Recio a 1,96.

A: Y no se la sacaron.

N: No, tío. Hizo veinte mil faltas.

A: ¿Y por qué no me lo dijiste a mí, que yo se lo diga que se la sacaran?

N: Sí, porque ya... yo qué sé... Ése dijo que no lo quería que... ése es un cagao.

A: ¡Qué va! Si me lo preguntó él a mí. ¿Y te cogieron 600?

En otra conversación, Antonio Pintidura, amigo de Aranda, asegura que el culpable es el árbitro. «Eso es el árbitro, que están primados los árbitros. Hacen lo que les da la gana», se lamenta.

En el verano de 2017, Recio contrajo matrimonio y Pintidura le propone a Aranda empezar a preparar en la celebración la siguiente temporada:

Pintidura: Vale, mira, una cosa. Mañana nosotros al lado vamos a tener, en la mesa de al lado a todos... los amigos de él, todos los compañeros. Que los vamos a pillar allí a todos... ¿Y hablamos con todos?

Aranda: Pero ¿los amigos de quién?

P: De éste, del que se casa mañana.A: Pues ojalá. Van a estar casi todos los titulares y vamos a hablar con ellos seriamente.

En una conversación posterior, Aranda y Pintidura hablan del amaño fallido de un partido del Tenerife al negarse el entrenador al arreglo. «Los del Tenerife no es que son tontos, son retrasados», dice Aranda. «El desgraciado ése, el mierda del entrenador. Me cago en tus muertos, hijo de puta», añade.

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