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Hípica

Una yegua de carreras acaba servida en un comedor social tras una cadena de irregularidades

Un microchip en una ración de comida en Turquía permitió reconstruir el origen de la carne. Era una pura sangre inglesa llamada "Smart Latch" que había participado en trece carreras y había conseguido varias victorias

Carrera de caballos EUROPA PRESS

Un hallazgo inesperado en un plato de comida de un comedor social ha desatado una fuerte polémica en Turquía y ha puesto el foco en el control del destino de los caballos de carreras una vez finaliza su vida deportiva. El detonante fue el descubrimiento de un microchip en una ración servida en un comedor social de la ciudad de Mersin. Ese pequeño dispositivo permitió reconstruir el origen de la carne y reveló que procedía de una yegua de carreras que había competido meses antes en el hipódromo de Adana.

El objeto fue encontrado por uno de los usuarios del comedor cuando consumía un plato tradicional elaborado con carne guisada. Al detectar el elemento extraño dio aviso a los responsables del centro, que a su vez informaron a las autoridades sanitarias. El análisis posterior confirmó que se trataba de un microchip de identificación equina, un sistema habitual en los caballos de competición que permite registrar la identidad del animal, su historial veterinario y su trayectoria deportiva.

Gracias a ese dispositivo, los investigadores pudieron rastrear el origen de la carne y comprobar que pertenecía a una yegua pura sangre inglesa de cuatro años llamada "Smart Latch". El animal había participado en trece carreras y había conseguido varias victorias antes de ser retirada de la competición tras sufrir una lesión en una pata.

Las autoridades retiraron los alimentos servidos ese día en el comedor y destruyeron varios centenares de kilos de comida preparada mientras se realizaban los análisis correspondientes. Las pruebas confirmaron que el plato contenía carne equina, algo que no estaba indicado en el menú ni en la documentación del proveedor.

La investigación posterior trató de reconstruir el recorrido del animal tras su retirada de las pistas. "Smart Latch" había disputado su última carrera en octubre de 2025 en el hipódromo de Adana. Tras la lesión sufrida durante la temporada, su propietario decidió retirarla de la competición. Según su versión, la intención inicial era trasladarla a una granja para dedicarla a la reproducción.

Sin embargo, los veterinarios determinaron posteriormente que la yegua no reunía las condiciones necesarias para convertirse en reproductora. Ante esa situación, el dueño optó por donarla a un club ecuestre con la intención de que pudiera continuar su vida fuera del circuito de carreras.

El animal fue entregado a un transportista encargado de realizar el traslado, pero nunca llegó a su destino. Las autoridades sospechan que durante ese trayecto se perdió el control sobre el caballo y que este terminó siendo sacrificado de forma irregular. Posteriormente su carne habría sido introducida en la cadena alimentaria etiquetada como carne de vacuno.

El caso ha abierto un debate en Turquía sobre los mecanismos de control existentes en torno al destino de los caballos de carreras retirados de la competición. Aunque estos animales cuentan con sistemas de identificación obligatorios, el seguimiento posterior depende en gran medida de que los cambios de propiedad o de ubicación se comuniquen correctamente a las autoridades.

El Ministerio de Agricultura turco abrió un expediente para esclarecer lo ocurrido y determinar las responsabilidades correspondientes. Como resultado de la investigación se impuso una sanción administrativa al propietario del caballo por no haber notificado de forma adecuada el destino del animal tras su retirada deportiva. La multa rondó los 2.600 euros.

Por su parte, el comedor social implicado aseguró haber adquirido la carne a través de un proveedor habitual y dentro de los canales de distribución alimentaria establecidos. Los responsables del centro defendieron que desconocían completamente el origen equino de la carne servida y que actuaron con rapidez en cuanto se detectó el incidente.

Más allá de la responsabilidad concreta de cada actor, el episodio ha puesto de relieve las dificultades que todavía existen en algunos países para garantizar la trazabilidad completa de los caballos una vez abandonan la competición. En el mundo de las carreras, los animales están sometidos a rigurosos sistemas de registro precisamente para evitar situaciones como esta.