Oriente Medio

El Banco Central Europeo alerta de un repunte "sustancial" de la inflación en la eurozona si se prolonga el conflicto en Irán

El economista jefe del BCE, Philip Lane, advierte de que una interrupción persistente del suministro energético desde Oriente Medio elevaría los precios, frenaría el crecimiento y podría ampliar la volatilidad en los mercados financieros

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Sede del BCEEuropa Press

El Banco Central Europeo (BCE) ha advertido de que un conflicto prolongado en Oriente Medio con una interrupción persistente del suministro energético podría desencadenar un "aumento sustancial" de la inflación en la eurozona y una "fuerte caída en la producción".

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Así lo ha avisado el economista jefe de la institución, Philip Lane, en una entrevista concedida al "Financial Times", en la que subrayó que la escalada geopolítica constituye uno de los principales escenarios de riesgo contemplados por el organismo monetario.

Lane explicó que, "direccionalmente, un aumento en los precios de la energía ejerce una presión alcista sobre la inflación, especialmente a corto plazo", y que tal evolución sería "negativa" para el crecimiento económico de la eurozona.

Los precios del gas en Europa se han duplicado en apenas 48 horas después de que Catar detuviera la producción de gas natural licuado (GNL) tras los ataques de Irán, que ha sido objeto de ataques de Estados Unidos e Israel desde el sábado. A ello se suma el cierre del estrecho de Ormuz, anunciado ayer por Irán, bajo la amenaza de que cualquier barco que lo cruce será incendiado. Por el estrecho de Ormuz fluye aproximadamente una quinta parte del petróleo y el GNL del mundo. En cuanto al petróleo, también sigue subiendo y, en el caso del Brent se consolida en torno a los 80 dólares.

La magnitud del impacto en Oriente Medio dependerá "de la amplitud y la duración del conflicto", afirmó Lane, que añadió que "el impacto se amplificaría si también diera lugar a una revalorización del riesgo en los mercados financieros", endureciendo las condiciones de financiación.

El BCE, que "seguirá de cerca la evolución" del conflicto y los precios, publicó en diciembre de 2023 un análisis de escenarios que contemplaba precisamente una interrupción relevante del suministro energético en la región. En ese ejercicio, los economistas del banco modelizaron la hipótesis de que un tercio del petróleo y el gas que circula por el Estrecho de Ormuz se viera afectado.

En tal caso, estimaron que los precios del crudo -que entonces rondaban los 80 dólares por barril- podrían escalar más de un 50%, hasta situarse en torno a los 130 dólares. Como consecuencia, el crecimiento de la eurozona sería 0,6 puntos porcentuales inferior al año siguiente, mientras que la inflación se incrementaría en más de 0,8 puntos porcentuales.

Antes de la guerra, los economistas del BCE habían pronosticado que la inflación anual caería ligeramente por debajo del objetivo del 2% del banco central entre el segundo trimestre de este año y finales de 2027, antes de volver al 2% en 2028. Los inversores actualmente ven un 88% de probabilidades de que el BCE mantenga los tipos de interés sin cambios en el 2% este año, según datos de Reuters. Lane afirmó que no ve ninguna razón para cambiar la postura del banco central: "Creo que la situación actual es aceptable".

Sin cambios en la política monetaria

Pese a los riesgos, el economista jefe del BCE señaló que, salvo una crisis importante y duradera en Oriente Medio, la economía de la eurozona se encuentra creciendo cerca de su potencial. Recordó que en 2023 y 2024 la actividad estuvo por debajo de ese umbral y que aún existe capacidad disponible, especialmente en el sector manufacturero.

También destacó que la inflación, excluyendo los volátiles precios de la energía, seguía siendo superior al objetivo a medio plazo del 2% del BCE, y que la remuneración por empleado a finales del año pasado fue ligeramente superior a la prevista. "Este no es un entorno en el que vea argumentos a favor de asumir cierto riesgo en materia de inflación", añadió el economista irlandés.

De este modo, el BCE insiste en que seguirá de cerca la evolución de la crisis en Oriente Próximo, consciente de que la magnitud y duración del conflicto serán determinantes para calibrar su impacto sobre los precios y el crecimiento en la eurozona.