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Entrevista

El Loco del dividendo: «Cuando descubrí que las empresas repartían beneficios... me voló la cabeza»

Juan Cortés ha pasado de ser un ahorrador compulsivo a un influyente divulgador de la estrategia inversora de retribución al accionista. Su objetivo: jubilarse a los 45 años

Juan Cortés es el Loco del dividendo Archivo

Juan Cortés, más conocido como El Loco del dividendo decidió prescindir del intermediario tradicional y construir su propia cartera de acciones. En un mundo donde la inversión suele asociarse a trajes caros, gomina y terminología ininteligible, rompe el molde. Este ingeniero informático, que actualmente trabaja como mánager en una empresa del Ibex, ha pasado de ser un ahorrador compulsivo a convertirse en un influyente divulgador de la estrategia de dividendos en España. Con una comunidad que supera los 80.000 seguidores entre Twitter y YouTube, Cortés tiene un objetivo cristalino: alcanzar la independencia financiera a los 45 años, un hito que planea lograr no a través de la especulación, sino mediante el flujo de beneficios constante que las empresas reparten a sus accionistas.

El Loco del dividendo se define como una persona frugal y ahorradora desde la infancia. «Mi abuela me daba menos dinero que a mis primos porque sabía que no me lo gastaba», confiesa con humor. Esa mentalidad de «hormiguita» le llevó a acumular capital, pero pronto entendió que el ahorro por sí solo no era suficiente. Tras descartar la inversión inmobiliaria por las complicaciones de gestión que observó en su familia y, después de experimentar con el "crowdlending" y las criptomonedas sin éxito, encontró su «revelación» en un foro de internet: el maravilloso mundo de los dividendos. Para Cortés, descubrir que podía ser dueño de un porcentaje de una empresa y recibir sus beneficios fue un cambio de paradigma. «Para mí, la Bolsa era comprar y vender, subir y bajar. Cuando descubrí que las empresas repartían beneficios... me voló la cabeza», explica. Desde entonces, ha convertido su pasión en una misión divulgativa, buscando que la inversión sea accesible para todos.

Su metodología no se fundamenta en seguir ciegamente a los llamados «Aristócratas del Dividendo» (empresas que aumentan el dividendo durante más de 25 años). Aunque valora ese historial, prioriza el flujo de caja, la baja deuda y el análisis del negocio. Para organizar su cartera, utiliza una clasificación propia muy gráfica: troncales, empresas que considera «para toda la vida» y que planea dejar en herencia. Aquí incluye compañías como Kraft Heinz, Game Workshop ($GAW) -dueña de Warhammer- o Realty Income; ni tan mal, negocios sólidos, pero de sectores donde la permanencia de la empresa específica es menos segura, como una cadena de ramen china llamada Ajisen (0538); y, por último, picantes, que son las inversiones de mayor riesgo y alta rentabilidad, como empresas cíclicas de química como LyondellBasell Industries ($LYB).

En el mercado español, Cortés destaca empresas como Logista ($LOG), Viscofan ($VIS), Acerinox ($ACX), Prim ($PRIM) o Faes Farma ($FAE), mientras mantiene una distancia prudencial con los bancos y las aseguradoras por considerarlos «opacos» en sus informes anuales.

La hoja de ruta del Loco del dividendo hacia la independencia financiera es un ejercicio de disciplina matemática. A sus 39 años, estima que en unos siete años podrá retirarse. Su definición de independencia financiera es ambiciosa, ya que no se trata solo de cubrir gastos (lo que llama libertad financiera), sino de generar el doble de sus gastos anuales mediante dividendos para tener un margen de seguridad absoluto ante las crisis.

Para lograrlo, sigue un plan estricto: reinvierte el 100% de lo que genera su canal de YouTube y sus patrocinios, además de la mitad de su salario como ingeniero. La otra mitad de su sueldo se destina a una cuenta común para gastos de vida con su pareja. Este enfoque se apoya en el interés compuesto y en la capacidad de aprovechar los mercados bajistas para comprar acciones con un PER (relación precio-beneficio) bajo, lo que aumenta la rentabilidad por dividendo a largo plazo.

Una parte fundamental del perfil de Cortés es su lucha contra las «medias verdades» del sector financiero. Es crítico con los productos que venden muchos intermediarios, como ciertos ETFs de reparto o fondos que, según explica, resultan ineficientes para el inversor español debido a las retenciones fiscales en origen y destino. «Es muy difícil que un fondo gane más dinero que yo si tiene que pagar el doble de impuestos», afirma con rotundidad.

Para Juan, la inversión ha sido un motor de curiosidad intelectual. «Te activa la curiosidad... de repente, te interesa cómo funcionan los proveedores de supermercados o el recubrimiento de las salchichas», comenta sobre la profundidad de análisis que requiere cada empresa. Esta apertura de mente le ha permitido entender mejor el mundo y, paradójicamente, mejorar en su entorno laboral tradicional.

Su historia no es la de un golpe de suerte en la lotería o una apuesta arriesgada en criptomonedas, sino la de una planificación metódica de quien ha decidido que su tiempo es demasiado valioso como para pasar toda la vida trabajando por un sueldo. A los 45 años, si los dividendos de Coca-Cola, Microsoft o Acerinox siguen fluyendo, el «Loco» podrá decir que ha alcanzado el sueño de la soberanía económica personal.