Consumo
Marruecos prohíbe la exportación de sardinas para que no suban los precios en el mercado interior
La medida afecta al pescado congelado considerado como el "alimento de los pobres"
El secretario de estado de Pesca Marítima de Marruecos ha anaunciado la decisión de prohibir la exportación de sardinas congeladas a partir del 1 de febrero por un año renovable. La medida busca proteger el poder adquisitivo y garantizar el suministro de este producto, asociado desde hace tiempo con la etiqueta de "pescado de pobres", al mercado nacional.
En respuesta a una pregunta del Grupo Socialista en la Cámara de Representantes, el secretario, Driouch, explicó que esta decisión forma parte de una visión integral destinada a fomentar el consumo interno y poner fin a la presión que ejercen los mercados internacionales sobre un alimento básico para la seguridad alimentaria marina marroquí.
Confirmó que los pequeños pelágicos constituyen aproximadamente el 80 % de la población pesquera nacional y que se busca aumentar el consumo de pescado per cápita a 19 kilogramos anuales, con el fin de fortalecer la soberanía alimentaria.
Driouch reveló las líneas generales de una estrategia basada en dos pilares principales: primero, la gestión sostenible mediante la priorización del abastecimiento del mercado interno en el marco del plan de desarrollo de los pequeños pelágicos; y segundo, la modernización de los canales de distribución mediante el fortalecimiento de la infraestructura mediante el establecimiento de 12 mercados mayoristas y ocho mercados minoristas avanzados, reducir así la intermediación y conectar directamente a los productores con los consumidores.
La Secretaría de Estado se dispone a lanzar una convocatoria para grandes proyectos de inversión destinados a establecer una red nacional de distribución de productos pesqueros congelados, en una iniciativa que refleja una clara tendencia a la reestructuración de un sector sometido durante años a las fluctuaciones de la demanda externa, en detrimento de la estabilidad de los precios y de la presencia de las sardinas en la mesa del ciudadano marroquí.