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Mercados en shock: el oro y la plata sufren su peor racha en una década por el auge del dólar y la guerra en Irán

El oro baja un 6% y la plata un 9%. El precio del oro se situó en máximos históricos a principios de año y en tan solo unas semanas ha perdido el 25% de su valor

Lingotes de oro
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El mercado de metales preciosos sigue registrando fuertes caídas. El oro se desploma un 6% en un contexto marcado por la fortaleza del dólar y la guerra en Oriente Medio. Aunque el precio del oro se situó en máximos históricos a principios de año —superando los 5.500 dólares por onza—, en tan solo unas semanas ha perdido el 25% de su valor, cayendo al rango de 4.200 a 4.300 dólares. Asimismo, el conflicto también está generando una alta volatilidad en los mercados internacionales, lo que ha provocado que la plata haya retrocedido un 9%, hasta los 61,66 dólares por onza en su quinta jornada seguida en negativo.

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La caída de los metales preciosos se produce principalmente por la subida del dólar. Cuando la divisa estadounidense se fortalece, las materias primas cotizadas en dólares resultan más caras para los inversores que operan con otras monedas, lo que reduce la demanda y presiona los precios a la baja. Este efecto está siendo especialmente visible en el oro, tradicionalmente considerado un activo refugio en momentos de incertidumbre.

"El fortalecimiento del dólar desde el estallido del conflicto en Irán eleva mecánicamente el precio del oro en las divisas locales de los inversores fuera de la zona del dólar, lo que limita la demanda del metal precisamente cuando parte del mercado ya busca una excusa para obtener ganancias tras un mercado alcista que duró varios meses", explican desde XTB.

Por su parte, Kathleen Brooks, analista de XTB señala que después de que el metal precioso perdiera la semana pasada la barrera de los 5.000 dólares, "esta semana parece que la barrera de los 4.000 dólares está en peligro".

En este episodio de tensión geopolítica, el oro no está actuando como refugio inmediato. Los analistas señalan que la fortaleza del dólar, el aumento de los rendimientos de la deuda y la fuerte subida previa del metal han provocado una recogida de beneficios y ventas por parte de los inversores. Además, el aumento de los tipos de interés eleva la rentabilidad de los activos que generan ingresos, a diferencia del oro, que no genera flujo de caja por sí mismo, lo que también contribuye a las caídas.

El ajuste se produce después de un periodo de fuertes subidas en los metales preciosos y tras una de las peores semanas para el oro en más de una década, en un entorno de gran volatilidad marcado por la guerra, la inflación y la incertidumbre económica global.

El encarecimiento del petróleo, que supera los 112 dólares, y el temor a un posible shock energético también están condicionando el comportamiento de los mercados financieros, ya que los inversores temen que una escalada del conflicto en Oriente Medio afecte al suministro energético mundial y a la inflación.

En este contexto, los expertos consideran que el mercado de metales preciosos se encuentra en un punto de inflexión, con incertidumbre sobre la evolución a corto plazo. Mientras algunos analistas creen que la tendencia alcista del oro a largo plazo se mantiene, otros advierten de que podría producirse una corrección más profunda si continúan la fortaleza del dólar y los altos tipos de interés.

"Las correcciones son necesarias para reconstruir posiciones largas", señala Rania Gule, analista senior de XS.com. Y asevera que no descarta caídas adicionales hacia niveles de 3.800 dólares si persisten las presiones del dólar y las tires, aunque insiste en que esto no implicaría necesariamente un cambio de tendencia estructural.

La plata, por su parte, muestra una mayor sensibilidad al ciclo económico debido a su uso industrial, por lo que su caída está siendo más intensa. Si la desaceleración económica se confirma, los analistas no descartan nuevas caídas en su precio en las próximas semanas.

A corto plazo, el mercado apunta a un escenario de consolidación bajista para los metales preciosos, en un entorno en el que el oro pierde, por el momento, su papel como principal activo refugio frente a la incertidumbre internacional.