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Energía

Semana Santa de infarto: el bloqueo de Irán a Ormuz devuelve el fantasma de la gasolina y el diésel a dos euros el litro

La recuperación de la bonificación de 0,20 céntimos el litro es una de las principales medidas para mitigar el impacto de una guerra larga

Colas de vehículos en algunas gasolineras Jesús G. FeriaLa Razón

El fantasma de 2022 vuelve a sobrevolar las gasolineras españolas. Las colas son habituales aunque no hay riesgo de desabastecimiento, sino temor a que los precios varíen camino de los dos euros el litro en pocos días.

La escalada bélica en torno al Estrecho de Ormuz, arteria clave por la que transita cerca de una quinta parte del crudo mundial, ha desatado una sacudida en los mercados energéticos que ya se deja sentir en el petróleo y el gas y que amenaza con trasladarse, en cuestión de semanas, al surtidor.

El barril de Brent de referencia en Europa cotiza en 83,3 dólares, tras subir un 2,4% en la última sesión y acumular un 17% de escalada en apenas una semana. En la jornada llegó a tocar los 85,12 dólares. El salto es aún mayor si se compara con el cierre de 2025 (61,92 dólares): un 33% más caro en apenas tres meses.

El gas tampoco da tregua. Los futuros del TTF europeo rondan los 55 euros por megavatio hora (MWh), con picos por encima de 65 euros y un encarecimiento del 76% en solo una semana. Desde comienzos de año, el alza supera el 100%.

¿Cuánto puede subir la gasolina?

De momento, el impacto en España es limitado. Antes de la última escalada en Oriente Medio, el 23 de este mes, la gasolina se pagaba a 1,4712 euros el litro y el gasóleo a 1,4232 euros. Una semana después apenas han subido en torno a un céntimo y medio, hasta 1,4842 y 1,4387 euros respectivamente.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estima que, con los niveles actuales del Brent -en el entorno de los 82-83 dólares- el litro podría encarecerse entre 8 y 10 céntimos en las próximas dos semanas, siempre que el crudo se mantenga estable en estos valores. Eso situaría la gasolina en el entorno de 1,56-1,60 euros y el diésel cerca de 1,52 euros.

Pero el mercado mira más allá. Si el conflicto se agudiza y se produce un bloqueo efectivo y sostenido en Ormuz, el Brent podría tensionarse rápidamente hacia los 95 o incluso 100 dólares por barril. En ese escenario, el traslado al surtidor sería mucho más severo.

El espejo de Ucrania

La referencia inevitable es la guerra en Ucrania. Tras la invasión rusa en febrero de 2022, el Brent llegó a superar los 120 dólares por barril en marzo de ese año. En España, el precio medio de la gasolina sin plomo 95 rozó los 2,15 euros por litro en junio de 2022, mientras que el gasóleo llegó a situarse en torno a 2,10 euros, máximos históricos hasta la fecha.

Para volver a esos niveles en el surtidor sería necesario un repunte sostenido del crudo claramente por encima de los 110-120 dólares, unido a un euro débil frente al dólar y a tensiones adicionales en el refino y la logística. Hoy, con el Brent en el entorno de 83 dólares, el escenario base no apunta todavía a esos extremos.

La proximidad de la Semana Santa y el alza de los costes de los desplazamientos y los vuelos no parece que vaya a permitir en tan escaso margen de tiempo que los combustibles escalen hasta los dos euros, pero todo dependerá de la intensidad de la crisis.

Sin embargo, el precedente está ahí y a tenor de la respuesta iraní de extender el conflicto a todo Oriente Medio y la Península Arábiga parece que la crisis no será relámpago.

De ser así, el Gobierno podría retomar las medidas que puso en marcha para paliar el alza de los combustibles. En 2022, Hacienda activó un paquete de 16.000 millones de euros para amortiguar el golpe, incluyendo una bonificación general de 20 céntimos por litro.

Temor en el sector del transporte

La patronal Asociación del Transporte Internacional por Carretera (Astic) ya ha solicitado al Ministerio de Transportes que prepare un mecanismo automático de ayudas si el precio medio del gasóleo sube un 10% en dos o tres semanas o si se produce una crisis de suministro.

El diésel representa cerca de un tercio de los costes operativos de las empresas de transporte. Aunque solo el 5% del petróleo que llega a España pasa por Ormuz, los precios se fijan en mercados internacionales: cualquier estrangulamiento en el Golfo Pérsico se refleja casi de inmediato en las cotizaciones. La bajada tarda bastante más en trasladarse.