
Guerra comercial
Trump, las aceitunas y Bruselas
El presidente de EE UU no plantea subir aranceles, sino un embargo comercial, y podría aplicar medidas solo a España de forma unilateral, como ocurrió con la aceituna de mesa

Por palabras que no quede, pero me rio de la defensa de Bruselas. Me refiero a lo que han dicho desde la capital comunitaria y también desde el gobierno de Pedro Sánchez, en respuesta a las amenazas lanzadas por Trump de aplicar un embargo comercial a España. Dicen que la política comercial exterior es competencia comunitaria y que Trump no puede hacer diferencias entre los Estados miembros. Bueno, esa es la teoría; pero, la práctica y la realidad van por otro lado. Y lo explico con un ejemplo, el de la aceituna de mesa. Durante el primer mandato de Trump se registró una denuncia de empresas californianas competidoras y el actual inquilino de la Casa Blanca, que también lo era entonces, decidió imponer aranceles específicos solo a ciertas variedades de aceituna procedentes de España; no hizo eso mismo con las originarias de otros Estados miembros y de países terceros. Ocho años después, mes arriba mes abajo, esos aranceles específicos para España siguen aplicándose, a pesar de las protestas de la Comisión Europea, en voz baja eso sí, y de nuestro gobierno.
Es verdad que ahora no ha planteado subidas de aranceles, sino un embargo comercial, pero ya se sabe que el presidente de Estados Unidos tiene un carácter voluble y puede cambiar de opinión varias veces en un mismo día. Pero, en cualquier caso, independientemente de lo que haga al final, por la vía de los hechos consumados Trump podría decidir unilateralmente que aplica las medidas que sean solo a España y nos quedaremos con ellas, como ha sucedido en el caso de la aceituna de mesa. Entonces vendría la Comisión Europea y protestaría, mucho me temo que, con la boca pequeña, para guardar las apariencias. Y es que dudo mucho que, a la hora de la verdad, tanto los de Bruselas como en el resto de las capitales optasen por una posición de fuerza contra Estados Unidos para defender los intereses españoles. Y hago esta afirmación tomando como base lo que ya ha sucedido y especialmente que nos encontramos en estos momentos más solos que la una en el contexto comunitario. Más allá de declaraciones grandilocuentes, poco podemos esperar de los socios comunitarios si Trump se pone bravo, algo que es habitual en él.
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