
Editorial
El submarino: Tocando todas las puertas
Hace años, el síndrome pro-Putin se extendió por buena parte de las filas independentistas hasta el punto de que individuos muy cercanos al exiliado Carles Puigdemont acudieron en peregrinación a Moscú...

Hace años, el síndrome pro-Putin se extendió por buena parte de las filas independentistas hasta el punto de que individuos muy cercanos al exiliado Carles Puigdemont acudieron en peregrinación a Moscú. Ahora, le ha tocado el turno a Donald Trump después de que alguna luminaria del universo MAGA considerase que para importunar a España por la postura de Pedro Sánchez había que apoyar la independencia de Cataluña. Faltó tiempo para que algunos salivaran con la propuesta. Por los retuits los conoceréis.
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