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Sedes mundialistas

A Coruña renuncia al Mundial 2030 y reabre el debate sobre Vigo como posible sede

Abandona su candidatura para centrarse en la reforma integral de Riazor mientras el PP de Vigo pide a Caballero que acuda directamente a la FIFA

Interior del campo de Riazor, en A Coruña. Deportivo

La carrera gallega por acoger partidos del Mundial de fútbol de 2030 ha dado un giro previsible, a tenor de los acontecimientos que se venían viviendo durante las últimas semanas. A Coruña, elegida inicialmente y que durante meses aparecía como la ciudad gallega mejor posicionada para convertirse en una de las sedes españolas del torneo, ha decidido renunciar a su plaza, una decisión que vuelve a situar en el foco a Vigo y reabre de pleno el debate sobre si Balaídos puede aspirar a ocupar esa plaza.

La alcaldesa herculina, Inés Rey, lejos de aquellas estampas iniciales en las que llegó a anunciar la elección de Riazor con una camiseta en la que lucía el rostro de Naranjito, ha anunciado este lunes que la ciudad abandona la candidatura para centrar sus esfuerzos en un proyecto propio de transformación del entorno de Riazor. La decisión se ha adoptado tras un acuerdo entre el Ayuntamiento, el Deportivo y la Diputación de A Coruña para impulsar una reforma integral de las instalaciones deportivas de la zona.

Según explicó la regidora, el objetivo inicial era convertirse en sede del Mundial, pero “no a cualquier precio”. El nuevo plan apuesta por una modernización profunda del estadio y su entorno —que incluye el Palacio de los Deportes y otras instalaciones— con una perspectiva de largo plazo, pensada para el uso cotidiano de la ciudad y del club.

La reforma busca convertir Riazor en un espacio que genere actividad durante todo el año y no únicamente en grandes eventos puntuales. Para el Ayuntamiento coruñés, esta estrategia ofrece más beneficios a largo plazo que albergar algunos partidos de un torneo que se celebrará durante unas pocas semanas.

De favorita a fuera de la carrera

La renuncia resulta especialmente significativa porque, hace apenas año y medio, A Coruña parecía tener prácticamente asegurado su puesto entre las sedes españolas del Mundial 2030.

En aquel momento, la Federación Española de Fútbol defendía que el estadio de Riazor estaba dentro de las once sedes asignadas inicialmente a España en el reparto acordado con Portugal y Marruecos. Vigo y Valencia, por su parte, habían quedado fuera por una diferencia mínima en la puntuación de los baremos técnicos, aunque seguían consideradas como posibles alternativas en caso de ampliarse el número de ciudades anfitrionas.

España aspiraba entonces a elevar de once a trece el número de sedes, una negociación que dependía del acuerdo con los otros dos países organizadores y de la interlocución con la FIFA.

Vigo vuelve a mirar al Mundial

La decisión de A Coruña ha reactivado el debate político en Vigo sobre el papel que puede jugar ahora la ciudad olívica. Desde hace meses, el alcalde Abel Caballero mantiene un pulso con la Federación Española de Fútbol por la exclusión inicial de Balaídos del listado de sedes.

Tras conocerse la renuncia coruñesa, el Partido Popular de Vigo ha reclamado un movimiento inmediato del Ayuntamiento para intentar aprovechar la nueva situación.

La líder del PP en la ciudad, Luisa Sánchez, ha instado al gobierno municipal a dirigirse directamente a la FIFA para trasladar el interés de Vigo en acoger partidos del Mundial de 2030. A su juicio, la ciudad “no puede esperar más” y debe defender su candidatura en el organismo internacional que tiene la última palabra en la designación de sedes.

Sánchez considera que Vigo reúne las condiciones necesarias para albergar el torneo y sostiene que, tras las renuncias registradas en el proceso, la ciudad debería ocupar una de las plazas disponibles junto a Valencia.

La dirigente popular también ha pedido a la Real Federación Española de Fútbol que interceda ante la FIFA para que Balaídos pueda entrar en el mapa definitivo del campeonato.