Sánchez pactó con Aragonés al margen de Torra otra prórroga de la alarma

Diálogo discreto. El pacto se cerró el miércoles, pero optaron por hacerlo público el sábado. El president se enteró horas después

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En una semana saldrá a la luz un libro escrito por el periodista y Doctor en Comunicación por la Universidad Ramón Llull, Toni Aira, que lleva por título el sugestivo «La otra guerra de sucesión». Aira es gran conocedor del mundo independentista y seguro que aporta, así dicen los pocos que lo han leído, interesantes claves sobre la gran guerra interna del secesionismo para dilucidar, o no, quién se hará con el liderazgo del separatismo. Quién impondrá sus tesis y quién personificará los nuevos liderazgos.

Es un libro informativo y que se ha hecho «on line», al tiempo que discurren los acontecimientos. ERC y Junts per Catalunya no dan puntada sin hilo en estos días de pandemia. Las elecciones autonómicas están ahí. Nadie sabe cuando serán, ni el propio convocante el presidente Joaquim Torra, pero serán y más pronto que tarde. Y más con un Tribunal Supremo que las convocaría indirectamente, si inhabilita al presidente por su delito de desobediencia en época electoral. Según parece el alto Tribunal podría proceder en otoño, por lo que se celebrarían, como tarde, a finales de 2020 o principios del año 2021.

Ambos partidos afinan día a día su estrategia para erosionar al contrario. Torra está a gusto en el gobierno de la pandemia. Se ha quedado para él, la bandera contra España con el leif motiv «si fuéramos República lo habríamos hecho mejor», dejando la gestión del coronavirus a sus socios de ERC, para recriminarles en público sus errores. Hace dos semanas, cuando ERC votó «no» a la prórroga del estado de alarma, aprovechó para noquearlos en la esquina.

Los republicanos estaban incómodos en la nueva situación. El PSOE también porque algo tuvo que ver la mala gestión del momento para que la negociación con ERC saltara por los aires. En estos días, de forma muy discreta Pedro Sánchez y Pere Aragonés desatascaron la situación y alcanzaron un acuerdo. Según ha podido saber LA RAZÓN, el acuerdo cuajó el miércoles pasado. Sólo quedó pendiente cómo hacerlo público. El PSOE quería hacerlo de forma inmediata y los republicanos no querían que coincidiera con la Conferencia de Presidentes, dónde Torra intentaría coger protagonismo. La fecha se decide: el sábado.

Se filtra el acuerdo y acto seguido se reúne la Permanente de ERC. Los republicanos querían tomar su propia decisión ahorrándose el desgaste de decidir el voto a última hora. Del contenido de las conversaciones con Pedro Sánchez muy pocos estaban al corriente en ERC. La Permanente lo conoció en paralelo a su filtración. Y menos en la Generalitat. Pere Aragonés informó a Joaquim Torra del acuerdo ratificado por los republicanos entrando en los estudios de TV3 dónde fue entrevistado para darlos a conocer. La máxima autoridad del Gobierno catalán no tenía ni idea de las conversaciones de ERC, realizadas por su propio vicepresidente. Ni del resultado.

Según fuentes conocedoras de esta llamada, Aragonés informó a Torra y Torra se dio por informado. No le recriminó en persona a su vicepresidente el acuerdo. Lo hizo minutos más tarde a través de un comunicado en el que afirmó que el Govern no se sentía vinculado por el acuerdo de ERC, como se encargó de recordar en la Conferencia de Presidentes. Los de ERC aguantaban el aliento porque no conocían cual era la posición de Torra «puede decir cualquier cosa», comentaban fuentes cercanas a ERC.

El partido republicano está convencido de que ha recuperado la bandera de la centralidad, la que le abrirá el camino para liderar el independentismo. «Torra no puede decir que no a lo acordado», sentencian. Según el documento entre PSOE y ERC, Cataluña gestionará la desescalada, los fondos de reconstrucción europeos o la renta básica –reivindicación que hacen suya también Galicia y Andalucía– además de cambios legislativos que eviten de nuevo la implantación del estado de alarma para luchar contra un rebrote. Y han impuesto que esta sea la última prórroga, porque sin estado de alarma la mesa de negociación con Cataluña se convocará de nuevo. Todo apunta para la primera quincena de julio. A cambio, ERC vuelve a la mayoría, vuelve a ser referente en Madrid, con su abstención a la nueva prórroga.

De momento, Torra se cree presidente. Tanto que esta semana tras el anuncio del cierre de Nissan «exigió» una reunión con la empresa al más alto nivel. No consta que la multinacional nipona se haya impresionado con la exigencia. Muy diferente esta actitud con la de Aragonés, que desde su Vicepresidencia se trabaja codo con codo con el Ministerio de Industria para buscar alternativas a Nissan, porque «lo de Nissan es irreversible. Hemos de ser imaginativos».

En esta línea, alejada de los aspavientos de Torra, dieron el sábado una vuelta de tuerca a la situación. Volvieron al acuerdo con el PSOE para ser «decisivos» en Madrid y para recuperar la bandera en Catalunya. El comunicado de ERC no deja lugar a dudas «el Gobierno español, formado por PSOE y Podemos, se ha visto forzado a replantear su postura después del toque de atención de los republicanos en la negociación fallida por la prórroga». Todo vale para estar en la «pole position» electoral.