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Tribunales

Ana Pardo de Vera lleva ante el juez a tres testigos para negar las coacciones a Ndongo

El magistrado Carretero acepta la petición de la periodista, que niega haberle llamado «gorila»

Ana Pardo de Vera, directora de Público PúblicoPúblico

Desde principios de este año, el juez Adolfo Carretero investiga a Ana Pardo de Vera por un delito de coacciones en relación al enfrentamiento que mantuvo con Bertrand Ndongo, en enero de 2025, durante el acto de conmemoración del 50 aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco que acogió el Museo Reina Sofía de Madrid.

Después de que la periodista prestase declaración en calidad de imputada el pasado 9 de enero, el titular del Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid aceptó escuchar a un total de tres testigos propuestos por su defensa.

Se trata de un hombre y dos mujeres, todos ellos periodistas que se encontraban a las puertas del acto oficial organizado por el Gobierno de Pedro Sánchez, cuando se produjo el rifirrafe entre la directora corporativa y de Relaciones Institucionales de «Público» y este trabajador de «Periodista Digital». El instructor les ha citado el próximo 31 de marzo para tomarles declaración en los tribunales de Plaza de Castilla (Madrid).

Además, el juez Carretero acordó encargar a un perito del juzgado que valide el bruto del vídeo del momento que fue grabado por el cámara de Ndongo y que recoge el instante en que tuvo lugar la confrontación que mantuvieron.

El instructor tomó esta decisión después que la abogada de ella impugnase las secuencias de imágenes que, inicialmente, adjuntó Ndongo con su denuncia y que son las que compartió él a través de su perfil en X.

Según las fuentes jurídicas conocedoras del caso consultadas, la representación letrada de Ndongo ya remitió al juzgado este material en su integridad.

Tal y como pudo saber este diario de las mencionadas fuentes, Pardo de Vera reconoció en sede judicial que le arrancó el micrófono a Ndongo, después de que este se lo acercase insistentemente, y alegó que su reacción se debió al estado de ansiedad y nerviosismo que atravesaba aquel día, dado que –aseguró– había recibido amenazas a través de redes.

El pasado 9 de enero testificaron también dos vigilantes de seguridad privada del museo de arte contemporáneo y confirmaron que habían escuchado a la periodista decir «gorila». Ella, por su parte, declaró que en ningún momento utilizó esta expresión durante el enfrentamiento que protagonizaron. Sin embargo, admitió que le había dicho: «Hay que ser tonto para ser negro y fascista».

Además, una guardia civil que presenció parte del desencuentro confirmó en su declaración ante el juez que vio cómo la periodista tuvo en sus manos el micrófono.

Como ya informó en su momento este periódico, el magistrado dio el paso de imputar a la periodista tras escuchar a Ndongo como denunciante y ver las grabaciones del momento que fueron compartidas por el propio denunciante a través de sus perfiles en redes sociales.

Previamente, la Fiscalía de Odio de Madrid se había pronunciado en esta causa solicitando como diligencia de investigación que se librase un oficio a la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional en la capital a fin de que elaborase un informe de en que pusiese de relieve varios extremos del enfrentamiento.

Concretamente, el informe policial analiza «los factores de polarización concurrentes, en particular, la fecha en que ocurrieron los hechos denunciados, el contexto social en el que tuvieron lugar y, en su caso, las reacciones y repercusión a que hayan dado lugar, la naturaleza y contundencia del lenguaje empleado».

El agente autor del informe tuvo, asimismo, que reflejar «la relación previa entre las partes implicadas, su vinculación con movimientos extremistas y si consta petición de disculpas o arrepentimiento por las partes implicadas».

El horizonte del caso

Las solventes fuentes jurídicas consultadas por LA RAZÓN señalan que el momento clave del caso llegará una vez el juez Adolfo Carretero tenga sobre su mesa las conclusiones del análisis pericial del vídeo que recoge el enfrentamiento y se practiquen las testificales aprobadas.

Será, entonces, cuando este magistrado tenga que decidir si considera insuficientes los hechos para seguir adelante y ordena el sobreseimiento de las actuaciones. O, por el contrario, procesa a Ana Pardo de Vera por un delito de coacciones contra Ndongo (es por el ilícito por el que se sigue la instrucción). Con la transformación de la causa a procedimiento abreviado, llegaría el momento de la emisión de los escritos de acusación o archivo.

La versión pública de la periodista

Más allá de las manifestaciones que hizo Pardo de Vera sobre el polémico asunto en el juzgado, acompañada de su letrada, se pronunció también en varios programas de televisión, donde es habitual que colabore como tertuliana, sobre lo ocurrido.

La periodista sostiene la realidad es que fue víctima de un intento de agresión por parte de Ndongo. En un espacio televisivo, sostuvo que le dijo «exactamente»: «Recoge el micrófono, no como periodista que eres, sino como haces siempre, agachándote ante los fascistas».