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Resaca electoral

Carlos Martínez elude pronunciarse sobre si los ministros de Sánchez restan votos al partido

Algunos socialistas ponen en duda la estrategia impulsada por el presidente del Gobierno para algunas federaciones del partido

Carlos Martínez ejerce su derecho al voto en Soria, este domingo Concha Ortega OrozEUROPAPRESS

Carlos Martínez no quiere ver el elefante en la habitación. El candidato del PSOE a la presidencia de la Junta de Castilla y León ha eludido pronunciarse sobre si los ministros del Gobierno de Pedro Sánchez restan votos al partido en las elecciones autonómicas.

Marínez ha señalado que "cada contexto es diferente" y en el caso de Castilla y León hay un contexto de 40 años de gobiernos de la derecha, con un candidato "con complejo", al que le ha funcionado la teoría del "voto útil" que ha "jibarizado a la extrema derecha".

En cuanto a si es o no una buena estrategia mandar ministros desde Madrid a competir en las regiones, Carlos Martínez dice no compartir que lo que se está haciendo sea "mandar" ministros porque defiende que es la militancia quien decide los cargos orgánicos.

Las fuentes consultadas en el partido inciden en lo difícil de combinar el cargo en el Consejo de Ministros con la candidatura y el liderazgo autonómicos. Y, por eso, dudan de la viabilidad de la operación orquestada por el presidente del Gobierno de llevar al frente de las principales federaciones socialistas del país a sus primeros espadas en Moncloa, porque la ven plagada de riesgos.

Hasta el momento, la única titular en Moncloa que se ha enfrentado a las urnas ha sido la exministra de Educación Pilar Alegría. El PSOE volvió con ella al frente a su suelo histórico en Aragón.

Tras el estrepitoso golpe de las elecciones municipales y autonómicas de 2023, Sánchez cortó de raíz cualquier debate interno sobre los motivos de aquella sangría que costó siete ejecutivos autonómicos. El PSOE solo retuvo (y con dificultad) Castilla-La Mancha, Asturias y Navarra.

Pero el adelanto de las elecciones generales del 23 de julio movilizó al partido en torno al líder, que logró resistir mejor de lo previsto gracias a la alerta ultra que lanzó desde el mismo momento en que anunció la llamada a las urnas, tan solo 24 después del golpe de las municipales.

Sánchez ganó así su particular partida de ajedrez contra algunas federaciones socialistas, como la aragonesa, capitaneada entonces por Javier Lambán. El líder socialista sabe mejor que nadie que los barones de su partido constituyen un fuerte contrapeso político.

Por eso, tras la masacre de mayo de 2023, el secretario general solo ha tenido que esperar para hacer y deshacer a su antojo. Ahora bien, si sus apuestas siguen perdiendo, Sánchez quedará marcado y se podrá hacer la lectura de un rechazo de los ciudadanos a él y a sus políticas, sobre todo en las comunidades autónomas en las que la agenda nacional tiene más peso, como Madrid, las dos Castillas, Aragón y Extremadura.

Precisamente en esta última comunidad, el golpe de los socialistas fue histórico al perder hasta diez escaños. El candidato, Miguel Ángel Gallardo, se vio obligado a dimitir en pleno escándalo por el caso que afecta al hermano del presidente. En Aragón, Pilar Alegría se mantiene al frente, porque Sánchez necesita el control de la federación.

Falta ver qué ocurrirá en Andalucía, donde la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, se enfrenta al popular Juanma Moreno.