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Vox

Espinosa de los Monteros se une a Ortega Smith y se defiende de los ataques de la “nueva” cúpula de Vox

El exportavoz parlamentario respalda las críticas de Ortega Smith y denuncia un giro ideológico, decisiones “injustas” y ataques personales desde la dirección actual del partido

Las críticas coordinadas de Espinosa y Ortega Smith aumentan la presión sobre la dirección, que evita responder mientras crece el malestar interno EFE (Archivo)

La crisis interna de Vox ha dado un salto cualitativo después de que Iván Espinosa de los Monteros se haya sumado públicamente a las críticas de Javier Ortega Smith contra la actual dirección del partido.

En una serie de mensajes difundidos en redes sociales y en varias entrevistas televisivas, el exportavoz parlamentario ha denunciado un “cambio de rumbo” ideológico, un deterioro en las formas internas y una “manera incomprensible” de tratar a los dirigentes históricos de la formación.

Su intervención llega apenas días después de que Ortega Smith hiciera pública una carta dirigida al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) en la que acusaba a la cúpula de haber “secuestrado” el proyecto político original.

Espinosa de los Monteros sostiene que Vox atraviesa una “deriva” que se aleja del espíritu fundacional del partido. En sus declaraciones, ha lamentado que las ideas “liberales y de defensa de la sociedad civil” que, según él, definieron los primeros años de la formación, hayan sido sustituidas por posiciones “autoritaristas, estatalistas, obreristas e intervencionistas”.

A su juicio, estas nuevas líneas no aportan nada porque “ya las representan otros partidos”, citando expresamente a PSOE, Podemos, IU o ERC. Esta crítica ideológica se suma a la denuncia de un clima interno marcado por ataques personales, expulsiones y decisiones orgánicas que considera “injustas”.

Las voces críticas se coordinan y cuestionan la deriva interna de Vox

El exdirigente también ha cuestionado la forma en que la dirección ha gestionado los últimos ciclos electorales, asegurando que existe un “constante cambio de criterio” sobre si Vox debe aspirar a gobernar o mantenerse fuera para evitar desgaste. Según Espinosa, esta falta de previsibilidad ha generado confusión entre los cuadros y ha debilitado la estructura territorial.

Además, ha revelado que esperaba recibir el apoyo de “100 o 150 personas” a su propuesta de convocar un congreso interno, pero afirma haber superado los 1.500 apoyos, incluso descontando los intentos de boicot que atribuye a sectores del partido.

La sintonía con Ortega Smith es evidente. Ambos coinciden en denunciar un trato “injusto” hacia dirigentes históricos como el propio Ortega o José Ángel Antelo, y en señalar que la dirección responde a las propuestas de debate interno con “insultos y ataques personales”.

Espinosa ha rechazado también las acusaciones de que actúa en favor del PP, calificándolas de “ataque sorprendente” y recordando que quienes le acusan “vienen del PP, del PSOE o de varios partidos más”.

Mientras la dirección guarda silencio público, la presión interna aumenta. La suma de voces críticas, el eco mediático y la creciente fractura ideológica dibujan el mayor desafío orgánico para Vox desde su irrupción nacional.