
Testigo
Un exministro que vivió el 23-F avisa: "La democracia está en peligro en estos momentos"
Margallo confiesa una "altísima preocupación" por el presidente del Gobierno y apela a unos nuevos pactos de Moncloa

El exministro de Asuntos Exteriores con el PP, José Manuel García-Margallo, que vivió el 23-F en los escaños del Congreso como diputado de UCD, considera que "la democracia está en peligro en estos momentos" en España y que existen nuevas amenazas para el sistema constitucional, aunque la situación no sea la misma que cuando el golpe de Estado de 1981.
En declaraciones a Servimedia, Margallo valoraba así que este lunes se cumplan 45 años de la intentona golpista que en el Congreso encabezó el exteniente coronel Antonio Tejero, que entró en esta sede parlamentaria con un contingente de agentes de la Benemérita.
El 23-F Margallo se encontraba en la Cámara Baja como diputado de UCD, de cuyo grupo parlamentario era secretario general. El exministro vivió junto al resto de diputados la entrada a tiros de Tejero y sus agentes mientras se debatía la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, quien iba a ser elegido presidente del Gobierno en sustitución del dimitido Adolfo Suárez.
A este respecto, el extitular de Exteriores señaló que la intentona golpista de 1981, de la que este lunes se cumplen 45 años, supuso "un auténtico punto de inflexión" y un "momento histórico". Sostuvo que este episodio fue "uno de los muchos intentos de golpe de Estado que se estaban incubando en España" en esa época, ya que "la Transición fue un proceso infinitamente más complicado" de lo que ahora dicen algunos.
El exdiputado de UCD y del PP añadió que, aunque la situación histórica actual es distinta a la del 23-F, considera que "la democracia está en peligro en estos momentos" y es un "momento de altísima preocupación" por la forma de actuar del Gobierno de Pedro Sánchez.
Apuntó que, en estos momentos, se está produciendo un proceso de "ocupación de las instituciones políticas en favor de un partido político (por el PSOE) y no del servicio de la nación". Añadió que a esto se suma que Sánchez está manteniendo "una posición internacional a contracorriente de lo que son las democracias liberales en Europa".
Argumentó que los peligros que ve para la democracia en la actualidad los ha explicado en el libro 'España, terra incognita. El asedio a la democracia', del que es autor junto a Fernando Eguidazu. En esta obra sostienen que el Gabinete de Sánchez ha elegido profundizar en la "polarización" y el "muro" entre españoles que, a su juicio, impulsó el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
A su entender, el planteamiento de Sánchez, en la línea de lo esbozado por Zapatero, "supone la destrucción del modelo constitucional como se concibió", ya que el PSOE y sus socios apuestan por una "España plurinacional" y no por una nación con un sistema autonómico.
A su entender, esto hace que el sistema constitucional viva "un momento extraordinariamente delicado" y que "la democracia está en peligro en estos momentos", afirmó. A su entender, indicios de ello son que se gobierne por decretos leyes; que se condene al fiscal general por revelación de secretos o que se contemple ceder la competencia de inmigración a Cataluña como concesión del Gobierno a Junts.
Asimismo, Margallo sostuvo que "la opinión pública española no es consciente de lo que aquí está ocurriendo" y que sufre el 'síndrome de la rana'. Apuntó que esto consiste en que "si echas una rana a un caldero hirviendo, salta y se salva. Si la echas en un caldero de agua fría y vas calentando poco a poco el agua, no es consciente de lo que está produciendo y muere asfixiada".
Ante esta situación, el exministro opinó que, en vez de buscar la confrontación, ahora habría que buscar unos 'Pactos de la Moncloa' como los de la Transición, con el fin de hacer frente a "los desafíos que tenemos delante".
Consideró que habría que "hacer un diagnóstico conjunto e intentar buscar soluciones comunes", tanto en el terreno económico como en el político. Recordó que en la lápida del expresidente Suárez se llama a la concordia, pero ahora lo que parece es que estamos todos empeñados en que la concordia no sea posible".
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