Desplante institucional

Sánchez ningunea al Congreso: no comparecerá por la guerra de Irán hasta el 25 de marzo

El presidente ignora a la oposición y también a algunos grupos de izquierdas, que le exigen dar la cara ya y someter a votación el envío de tropas españolas

SORIA, 07/03/2026.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asiste a un acto del partido este sábado en Soria, octavo día de la campaña electoral del PSOE de cara a las elecciones de Castilla y León. EFE/Wifredo García
Pedro Sánchez, en un mitin en Soria, durante la campaña electoral en Castilla y LéonWifredo García ÁlvaroAgencia EFE

Pues no será hasta el 25 de marzo cuando Pedro Sánchez finalmente comparezca en el Congreso de los Diputados para explicar su postura ante la guerra en Oriente Medio. Diez días después de las elecciones en Castilla y León y casi tres semanas más tarde del primer requerimiento que le formuló la oposición, que registró una solicitud urgente para que explique ya la posición que mantiene el Gobierno.

En plena recta final para las elecciones en Castilla y León, el presidente ha priorizado la campaña. El pasado viernes, cedió a la presión de los grupos y llevó al Parlamento una petición para acudir por voluntad propia. Eso sí, aclaró que no sería antes de la próxima cita autonómica. Sin embargo, ahora decide dilatar los tiempos todavía más.

Y eso que la bancada del primer grupo de la Cámara, el PP, no afloja en sus exigencias. Recientemente, extendió la petición de declaración urgente a la ministra de Defensa, Margarita Robles, y planteó que se someta a votación en las Cortes el papel de España en la contienda.

Una dirección en la que también rema Podemos, socio de investidura de Sánchez. Los diputados morados no sólo denunciaron el envío de una fragata -no una cualquier, sino la Cristóbal Colón, joya de la corona de la Armada- a Chipre, sino que rechazaron cualquier tipo de intervención en el conflicto y, por tanto, reclamaron una votación en el Hemiciclo.

Se sacude las presiones

Sánchez no está por la labor de atender ni a unos y ni a otros. Hoy ha confirmado lo que ya se sabía: que irá al Congreso no después de las elecciones en Castilla y León, sino pasados diez días. Un silencio inédito para un jefe del Ejecutivo en democracia. Valga el ejemplo con él mismo, años atrás.

Cuando estalló la invasión rusa en Ucrania, que fue un 24 de febrero, el presidente apenas tardó en registrar una petición para comparecer en la Cámara Baja. Lo hizo en cuestión de horas. Y tampoco tardó mucho en cumplir: compareció por primera vez a la semana siguiente, el 4 de marzo.

Ahora, ha optado por mantener una postura bien distinta. Se resiste a acudir al Congreso con prontitud y aprovecha el eslógan que ha acuñado del "no a la guerra" para su objetivo político de resucitar a la izquierda en pleno proceso electoral autonómico, con dos citas de gran calado por delante: Castilla y León y Andalucía.

Además, ha retrasado la aprobación del primer paquete de medidas para capear los efectos económicos de la guerra. La previsión era que hoy el Consejo de Ministros diera luz verde a un primer decreto. No será el caso.