El pulso en la derecha

¿Teatro o realidad? Vox recula y lanza señales de acuerdo en Extremadura tras bloquear al PP

Un avance en las negociaciones augura un inminente pacto para investir a María Guardiola cuando pasen las elecciones de Castilla y León, a pesar de la guerra dialéctica

El presidente de VOX, Santiago Abascal, cierra la campaña de VOX a 13 de marzo de 2026, en Valladolid, Castilla y León (España). Abascal arropa en Valladolid el cierre de campaña de Vox para las autonómicas de Castilla y León del 15 de marzo, donde el partido busca reforzar su peso y el liderazgo de su candidato, Carlos Pollán, en un contexto de fuerte polarización y marcada lectura nacional de estos comicios. 13 MARZO 2026;MITIN;CIERRE DE CAMPAÑA;CAMPAÑA ELECTORAL;ELECCIONES;CAMPAÑA AUTONÓM...
Santiago Abascal, en el cierre de campaña de Vox en Castilla y LeónPhotogenic/Claudia AlbaEuropa Press

Desde el primer momento, Vox priorizó las elecciones en Aragón y Castilla y León a la gobernabilidad en Extremadura. Para no poner fin su primavera demoscópica -con una subida sostenida en todos los sondeos- y electoral -ahí están los buenos resultados- pensó que escenificar una confrontación total con el Partido Popular sería la mejor estrategia para sumar votos. Y que cualquier acercamiento, por tanto, se los restaría.

Santiago Abascal torció el pulgar hacia abajo y torpedeó todo lo que pudo la investidura de María Guardiola, a la que antes había convertido en una bestia negra para su parroquia. "La Irene Montero extremeña", llegó a ridiculizarla. Es más, en su día hasta fantaseó con pedir su cabeza como condición de un futurible entendimiento.

Pasada la cita electoral en Aragón y viendo que no había forma de acercar posturas, la dirección nacional de Génova, después de una conversación entre Alberto Núñez Feijóo y Abascal, decidió intervenir en las negociaciones para dejar sin coartada a Vox, que amenazaba con una repetición electoral porque era imposible hablar nada con Guardiola.

Sin embargo, la maniobra de los populares no sirvió de mucho en el corto plazo. Porque Abascal se mantuvo en sus trece. Y eso que Guardiola se esforzó: llevó su cortejo hasta los medios que le gustan a Abascal. Nada. Ni el golpe de mano de Feijóo ni la voluntad de Guardiola persuadieron al líder de Vox, que tumbó la primera investidura de la presidenta extremeña.

El pleno de investidura de Guardiola se celebró en la primera semana de campaña en Castilla y Léon. Y es que Vox, una cita con las urnas más, ha jugado a distanciarse del PP, al que trata de mimetizar con el PSOE para que cale en el público que los dos partidos son exactamente lo mismo. Endiablado juego, porque a ver cómo le explica luego Abascal a los suyos, sin riesgo de asumir ningún coste, que pacta con el PSOE azul.

La cosa es que en los coletazos finales de la campaña de Castilla y León ha sido Vox el que ha aireado un acercamiento con el PP en Extremadura. Todos los acólitos de Abascal, y el propio Abascal, se han dedicado a pregonar en las últimas horas que las negociaciones no iban tan mal y que la culpa, en realidad, no era de Guardiola, sino de Feijóo.

Ayer mismo, trascendió un acuerdo político para aprobar un decreto clave que permita blindar los servicios públicos de la parálisis. Y Abascal salió a presumir del entendimiento: "Solo demuestra que nosotros negociamos y llegamos a acuerdos con el Partido Popular todos los días sobre muchas cosas". Oír para creer.

El giro de Abascal

"Acabamos de llegar a un acuerdo en Extremadura concreto, puntual, que se ha producido porque no estaba Génova 13 y la dirección nacional del Partido Popular produciendo interferencias y poniendo zancadillas", añadió. Es decir, que el problema no era la Irene Montero extremeña, sino Feijóo.

Lejos de la teatralización anterior, Abascal habló de un posible acuerdo más pronto que tarde para investir a Guardiola y a Jorge Azcón. "Yo espero que podamos seguir hablando, podamos responder a la voluntad de los extremeños de los aragoneses y espero que a partir del domingo, de los castellanos y de los leoneses para construir una alternativa, pero que tiene que ser con respeto entre dos fuerzas políticas".

Un giro de los acontecimientos que arroja incógnitas. La más importante: por qué semejante enmienda en su discurso a escasas horas de que se destapen las urnas en Castilla y León. Después de llevar hasta el extremo su contienda contra el PP, Abascal tiende la mano a última hora, quizás asumiendo que la única alternativa posible a la izquierda pasa por un entendimiento con el PP. ¿Teatro o realidad? el tiempo lo dirá.