Política

PP y Vox avanzan hacia pactos en Extremadura y Aragón, aunque a distintas velocidades

El plazo para evitar una repetición electoral inédita expira en solo tres semanas en ambas comunidades

El presidente de VOX, Santiago Abascal, interviene durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso, a 25 de marzo de 2026, en Madrid (España). Sánchez y Feijóo se miden este miércoles en el Pleno del Congreso en plena escalada por la guerra de Irán, un duelo parlamentario que se produce la víspera de que la Cámara Baja debata la convalidación del decreto anticrisis, que incluye rebajas fiscales para paliar los efectos de ese conflicto bélico en Oriente Próximo. Aunque el paquete de ...
El líder de Vox, Santiago Abascal.César Vallejo RodríguezEuropa Press

El Partido Popular y Vox han entrado en la fase definitiva para culminar su pacto de gobierno en Extremadura, mientras que en Aragón reconocen que "queda mucho camino por recorrer" antes de cerrarlo. No obstante, nadie duda ya de que habrá acuerdos en ambas comunidades, aunque el reloj electoral sigue corriendo y el calendario aprieta.

Aragón tiene de plazo hasta el 3 de mayo para evitar una repetición electoral y Extremadura, un día más, hasta el 4. Más holgura existe en Castilla y León, donde este martes se constituyen las Cortes y el proceso puede alargarse todavía hasta las puertas de julio si así lo quiere el PP, según ha recogido la agencia Servimedia.

Extremadura está marcando los tiempos de la negociación de PP y Vox. Este viernes, ambas formaciones emitieron un inusual comunicado conjunto para confirmar que "las conversaciones se encuentran en una fase avanzada" tras celebrar una reunión de seis horas en Mérida.

En el escrito, destacaron que siguen trabajando en la definición de las medidas prioritarias del próximo mandato, así como en los plazos y la financiación necesaria para ponerlas en marcha. Su voluntad es resolver "pronto" los asuntos que siguen pendientes.

Según fuentes conocedoras de la negociación consultadas por Servimedia, a ese encuentro se incorporó como novedad el portavoz nacional de Agricultura de Vox, Rodrigo Alonso. La presencia de nuevos interlocutores sectoriales confirma que las conversaciones han entrado ya en una etapa de mayor concreción, con el acuerdo programático prácticamente perfilado y la discusión centrada ahora en su viabilidad presupuestaria y en el alcance temporal de los compromisos.

Aunque ambas partes insisten en que las reuniones mantienen un carácter técnico y que todavía no se ha abordado formalmente el reparto de consejerías, en el PP dan por hecho que el cierre del programa y la estructura del futuro Ejecutivo se anunciarán de forma simultánea. El objetivo es alumbrar un pacto con vocación de estabilidad para toda la legislatura.

La presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, María Guardiola, admitió este viernes tras el encuentro que tiene "ganas de llegar ya a un acuerdo". Casi cuatro meses después de las elecciones del 21 de diciembre, la comunidad sigue sin un Gobierno con plenas facultades. En el PP sostienen que el riesgo de una repetición electoral se ha reducido de forma notable en las últimas semanas, especialmente desde que la dirección nacional se implicó de forma más directa en las conversaciones para acompasar esta negociación con la de Aragón.

Esa entrada de Génova también ha reordenado el choque político con Vox. Si en un primer momento las críticas de Bambú se dirigían contra Guardiola, a la que llegó a bautizar como "la Irene Montero de Extremadura", ahora el foco se ha desplazado hacia Alberto Núñez Feijóo.

La dirección de Vox ha llegado a acusar al líder del PP de alentar a dirigentes críticos con Santiago Abascal como Iván Espinosa de los Monteros, José Ángel Antelo o Javier Ortega-Smith, y le ha atribuido, tanto a él como a su equipo, "prácticas propias de contrabandistas de ría" en una carta enviada a la militancia en plena Semana Santa.

En Génova evitan alimentar públicamente esa escalada verbal y rechazan entrar en un intercambio de reproches con "un potencial aliado de gobierno". Fuentes de la dirección popular sostienen que no van a ofrecer a Vox "ninguna excusa" para frustrar un pacto.

"Si en el tiempo que necesitan para llegar a acuerdos consideran que tienen que demonizarnos y que así convencen al electorado dual, allá ellos. La realidad es que iban como tiros y ahora tienen ciertos problemas", remachan las mismas fuentes ante los últimos sondeos.

Vox ha llegado hasta el punto de reclamar que Feijóo aparte de la negociación a su secretario general, Miguel Tellado. Lejos de hacerlo, su `número dos¿ ha participado en los dos últimos encuentros celebrados esta semana ¿como avanzó el líder del PP en una entrevista en Servimedia¿, aunque por videoconferencia, mientras que su directora de gabinete, Marta Varela, sí ha estado presente tanto en Mérida como en Zaragoza.

La situación es algo distinta en Aragón. Allí el pacto no está tan avanzado, aunque el líder autonómico del PP, Jorge Azcón, ya había explorado con Vox varios puntos de entendimiento antes del encuentro formal celebrado esta semana.

Según fuentes del PP aragonés consultadas por Servimedia, la reunión del miércoles sirvió para continuar esos primeros contactos y entrar en materias concretas como inmigración, seguridad, vivienda y política fiscal. Pero aún quedan carpetas por abrirse y la mesa de negociación está pendiente de profundizar en el impacto presupuestario y la viabilidad de cada medida.

En el entorno de la negociación reconocen, de hecho, que todavía "queda camino por recorrer". Pese a ello, la vicepresidenta del Gobierno aragonés en funciones, Mar Vaquero, defendió tras la bilateral que existe una clara "vocación de acuerdo" para garantizar la gobernabilidad de Aragón durante los próximos cuatro años. La prioridad, añadió, es "limar" discrepancias y seguir avanzando sin otro límite temporal que la fecha tope del 3 de mayo.

En el PP querrían cerrar cuanto antes el entendimiento en Extremadura y Aragón, pero asumen que Vox puede apurar los plazos al máximo para elevar el valor de las contrapartidas que finalmente obtenga. Y todo ello, con la campaña de las elecciones andaluzas, que arranca el 1 de mayo, en el horizonte.

Este sábado, consciente de la posibilidad de que haya pactos, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, apeló al voto de "la estabilidad" para que su región no se quede "seis meses bloqueada" como ha pasado en Extremadura. En este sentido, alertó a opositores y empresarios que un escenario similar podría perjudicar sus intereses personales por la falta de "seguridad jurídica".

La principal incógnita ahora no es solo el contenido del acuerdo, sino el reparto de consejerías. Al menos uno de los tres barones populares implicados en estas conversaciones confía todavía en que Vox termine renunciando a entrar en los gobiernos autonómicos. Pero en Bambú ya han tomado la decisión y sea o no la voluntad de los presidentes autonómicos ¿que cederán¿, exigirán formar parte de los ejecutivos de Extremadura, Aragón y Castilla y León.

"Nos han obligado", verbaliza un alto cargo de Vox, que responsabiliza así a Feijóo. "Se han tirado tres meses con un discurso de campaña contra Abascal diciendo que Vox no iba a entrar, que ni quería ni sabía gestionar. Pues bien, ahora entramos porque lo dice su presidente".

La idea inicial de Vox, según esta misma fuente, era aguantar hasta las elecciones generales de 2027 sin tocar las instituciones para intentar mantener al alza su crecimiento electoral. No obstante, tras las elecciones de Castilla y León, la estrategia cambia por completo para intentar revalorizar su utilidad política.

De hecho, a diferencia de lo que hizo en Aragón y en Extremadura, Vox ya ha ofrecido al PP su apoyo en Castilla y León para garantizar que el control de las Cortes recaiga en la derecha tras la sesión constituyente del martes.

Este acto institucional pondrá en marcha los plazos electorales, obligando al nuevo presidente de la Cámara a designar a un candidato ¿que será Alfonso Fernández Mañueco¿ en un plazo de 15 días hábiles, es decir, el 6 de mayo como tarde.

A partir de ahí, se abre otro plazo idéntico para que se celebre el primer intento de investidura, que se debería celebrar en la última semana de mayo. De fracasar en la primera votación -en la que hace falta mayoría absoluta- y en la segunda -necesita más síes que noes-, el reloj electoral empezará a correr hasta finales de julio. Si PP y Vox no llegan para entonces a un acuerdo, se convocarán unas segunda elecciones en otoño.