Sumar
Yolanda Díaz confirma que no será candidata para las elecciones generales de 2027
La vicepresidenta y ministra de Trabajo lo ha confirmado en una carta que ha enviado a través de las redes sociales
La vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha anunciado este miércoles que no será la candidata de la nueva izquierda que preparan Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los comunes a las elecciones generales de 2027. "Es una decisión muy meditada y que he comunicado a mis seres queridos, al conjunto de mi espacio político y al presidente del Gobierno", ha explicado en una carta publicada en la red social BlueSky adelantada por La Sexta.
De este modo, el espacio a la izquierda del PSOE se queda sin uno de sus rostros más visibles. Díaz fue aupada como candidata en 2021, cuando el exlíder de Unidas Podeos Pablo Iglesias anunció que asumiría el liderazgo dicho espacio tras su salida de la política.
La carta con la que Díaz ha anunciado que no repetirá como candidata señala que su decisión llega en "un momento de excepcionalidad democrática y cambios profundos en todo el mundo". Además, ha defendido que "el Gobierno de España está siendo una inspiración" y un ejemplo de otra forma de hacer política.
Tras enumerar algunos logros de su acción política, Díaz subraya que siempre quiso "servir a las trabajadoras y los trabajadores". Y afirma que "la brújula de los trabajadores" ha guiado sus decisiones en los momentos de duda y conflicto.
"Siempre tuve muchas reticencias ante la idea de ser candidata. La política es dura, especialmente para las mujeres", reconoce. No obstante, asegura estar "orgullosa de todo lo que hemos conseguido de forma colectiva" y confirma: "No seré candidata a las próximas elecciones generales de 2027".
La ministra defiende que dio el paso para encabezar Sumar en 2023 "pensando en el enorme abrazo de los trabajadores". Recuerda que "sin Sumar no habría gobierno de coalición" y que lograron revalidarlo cuando las encuestas lo daban por perdido. Asegura que seguirá trabajando en el Gobierno para cumplir el mandato de las urnas.
En un apartado específico, Díaz lanza un recado a las fuerzas de su espacio político y menciona el debate abierto por Gabriel Rufián. Sostiene que "se abren de nuevo caminos para insuflar vida e ilusión al espacio progresista" y reivindica que el proyecto mantiene "vocación de mayorías y voluntad de acuerdo y avance social".
Finalmente, concluye que "es el momento de ampliar la democracia y llenarla de sentido y esperanza" y apela a que esa energía crezca en esta nueva etapa.
Una nueva mutación
La izquierda del PSOE está en una nueva fase de reconfiguración. Díaz fue aupada como candidata en 2021, cuando Pablo Iglesias la ungió como sucesora natural de un nuevo movimiento político que superara Unidas Podemos y que mutó en Sumar, una herramienta que ahora vuelve a mutar por orden de Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los comunes.
La izquierda del PSOE comenzó a desperezarse el pasado mes de octubre para intentar llegar a las urnas con ciertas garantías. Hace meses que los partidos que integran Sumar debaten sobre cómo seducir a los españoles. Y la mayoría tenía claro que ni Yolanda Díaz ni Sumar eran la mejor opción.
La vicepresidenta segunda es, sobre todo, una política pragmática. Yolanda Díaz se aprovechó del impulso de Podemos para aterrizar en Madrid tras su paso por la política gallega. Una vez fue ungida por Pablo Iglesias, identificó que los rostros de Unidas Podemos no tenían hueco en su plan.
Díaz les desechó y ese fue uno de sus grandes escollos para lograr la ansiada unidad de la izquierda. Con los mandos en la mano y sin desgaste, convirtió la izquierda a la izquierda del PSOE en su particular coto. Irene Montero fue la gran purgada y el principal motivo del distanciamiento con Podemos.
El fracaso de Sumar en las últimas elecciones europeas hizo saltar todo por los aires y llevó a Díaz a renunciar a la jefatura orgánica del partido. Dimitió para centrarse en el Gobierno, pero reculó 24 horas después y anunció que seguiría siendo la cabeza visible de la izquierda a la izquierda del PSOE.
Al menos en el Gobierno. Pero en este tiempo, Yolanda Díaz no ha sido capaz de unir a los partidos de Sumar y, además, los ha devuelto a los umbrales de voto de Izquierda Unida, una de las fuerzas más críticas con su liderazgo.
Las matemáticas electorales
En las últimas generales, la suma de PSOE y Sumar permitió alcanzar una base parlamentaria suficiente para articular una mayoría con los socios territoriales. Sin embargo, si ese espacio alternativo cae desde los 31 escaños que obtuvo entonces a una docena, la aritmética cambia por completo. En el sistema electoral español, con circunscripciones provinciales y umbrales efectivos elevados en provincias pequeñas, la fragmentación penaliza de forma desproporcionada.
Un espacio a la izquierda del PSOE, que ronde entre el 12% y el 14% del voto nacional, puede traducirse en una treintena de diputados; por debajo de ese umbral, la pérdida de representación es abrupta. Y, en Moncloa, el presidente sabe que Gabruel Rufián puede ser ese impulso que no solo haga a la izquierda que no pierda escaños, sino que atraiga más votos a la causa del Ejecutivo de coalición. Aunque "el nuevo Sumar" le ha echado el freno al republicano.
Fue el propio Rufián quien propuso el verano pasado, desde el Congreso, una integración de las fuerzas políticas de la izquierda soberanista. Rufián sigue la estela de su padrino político: Joan Tardá, principal abanderado de la unidad de las izquierdas soberanistas en el Estado. Por eso, el miércoles se sentó junto a Emilio Delgado, de Más Madrid, en la sala Galileo de la capital: para zarandear a la izquierda de este país y frenar la hipotética llegada de Vox al Gobierno.