
Familia
Menos hijos y más mascotas: la nueva forma de familia entre millennials y Generación Z
Factores como el afecto inmediato, la flexibilidad de estilo de vida y el menor impacto económico explican este cambio generacional

En los últimos años se ha consolidado una tendencia que está redefiniendo el concepto de familia: cada vez menos jóvenes optan por tener hijos y, en su lugar, eligen convivir con mascotas. Para millennials y miembros de la Generación Z, perros y gatos no solo son animales de compañía, sino auténticos miembros del hogar. Factores como el afecto inmediato, la flexibilidad de estilo de vida y el menor impacto económico explican este cambio generacional.
Un estudio revela el cambio de prioridades
Una encuesta realizada por Total.Vet a 400 mujeres millennials estadounidenses sin hijos confirma esta transformación social. El 70 % de las participantes considera que su mascota cumple un rol similar al de un hijo. Además, el 69 % asegura que cuidarla resulta más sencillo que criar a un niño, mientras que el 48 % destaca que supone un gasto significativamente menor.
Más allá de los números, los testimonios reflejan un vínculo emocional profundo. Muchas personas organizan su rutina diaria en torno a su mascota, celebran sus cumpleaños, contratan seguros veterinarios y priorizan su bienestar. Para ellas, esta relación ofrece una experiencia afectiva plena, sin las exigencias y renuncias tradicionalmente asociadas a la crianza infantil.
Corea del Sur, un caso que marca tendencia
Este fenómeno no se limita a Estados Unidos. Corea del Sur se ha convertido en un ejemplo llamativo del cambio demográfico y cultural. Entre 2019 y 2022, el número de perros registrados aumentó un 44,6 %, pasando de 2,09 a 3,03 millones. En paralelo, las ventas de alimento para mascotas superaron a las de fórmula infantil.
Mientras tanto, la tasa de fertilidad del país cayó hasta el 0,72 %, una de las más bajas del mundo. Las guarderías y servicios especializados para animales domésticos se multiplican en las grandes ciudades, reflejando una nueva forma de organización familiar.
De este contexto surge el término “dinkwons” (doble ingreso, sin hijos y con mascotas), que define a las parejas que destinan tiempo y recursos significativos al cuidado de sus animales. Este cambio cultural avanza más rápido que las políticas públicas, aún enfocadas en incentivar la natalidad.
Por qué las mascotas ganan terreno frente a la paternidad
Las razones detrás de esta elección son diversas. Para muchos jóvenes, convivir con una mascota ofrece mayor libertad: viajar es más sencillo, los gastos son más previsibles y el vínculo afectivo es inmediato e incondicional. El animal se convierte en un apoyo emocional constante, sin imponer las limitaciones que conlleva la crianza de un hijo.
Además, esta preferencia refleja una redefinición de los modelos familiares. Formar una familia tradicional ya no es visto como un requisito para alcanzar la realización personal. Tener una mascota permite construir lazos profundos sin renunciar a la autonomía, una tendencia conocida como “paternidad elegida”.
Una transformación social que llegó para quedarse
El auge de las mascotas en los hogares modernos responde a cambios estructurales: presión económica, prioridades laborales, nuevas formas de convivencia y, en muchos casos, la soledad urbana. Los animales ofrecen compañía, afecto y una responsabilidad asumible, convirtiéndose en una alternativa emocionalmente satisfactoria.
Lejos de ser una moda pasajera, esta tendencia evidencia una revolución cultural. Los millennials y la Generación Z están demostrando que existen múltiples formas de construir vínculos fuertes y significativos. Entre hijos y mascotas, muchos jóvenes ya han tomado una decisión clara: para ellos, la familia también puede tener cuatro patas.
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