Maternidad
¿Es verdad que el tercer parto es el más duro y largo? Una matrona aclara el mito de “la maldición del tercer hijo”
Según este rumor popular, el nacimiento del tercer hijo suele ser más largo, doloroso y agotador que los anteriores

Muchas mujeres que esperan su tercer bebé han escuchado alguna vez que el tercer parto es el más complicado. Según este rumor popular, el nacimiento del tercer hijo suele ser más largo, doloroso y agotador que los anteriores. Esta creencia se ha transmitido durante años como una advertencia entre madres… pero ¿realmente tiene fundamento? Para aclararlo, la matrona Inma Marcos (@neixeracasa) compartió en Instagram un vídeo en el que desmonta esta teoría y explica qué hay detrás de esta famosa “maldición”.
Una matrona desmonta el mito: no hay evidencia científica
Inma Marcos es clara: no existe evidencia científica que demuestre que el tercer parto sea más difícil que el primero o el segundo. Desde su experiencia profesional, asegura que se trata únicamente de un mito muy extendido, pero sin base médica. Además, recuerda que cada parto es diferente, incluso en la misma mujer. Mientras algunas madres pueden vivir un tercer parto más intenso, muchas otras experimentan un proceso más rápido y llevadero. No hay una norma universal.
El cuerpo está más preparado en partos posteriores
Según explica la matrona, si hubiera que hablar del parto “más complicado”, ese sería el primero. Es el que “abre camino”, ya que el suelo pélvico está más firme y ofrece mayor resistencia. Tras ese primer nacimiento, el cuerpo ya ha pasado por el proceso y suele responder mejor: la dilatación puede ser más rápida y el paso del bebé resulta más sencillo. En muchos casos, los partos posteriores tienden a ser físicamente más fáciles, aunque siempre con la premisa de que cada mujer y cada experiencia son únicas.
Entonces, ¿por qué muchas mujeres creen que el tercer parto es peor?
La explicación, según Marcos, no es física, sino emocional. El tercer embarazo suele llegar acompañado de más responsabilidades, cansancio acumulado, miedos o estrés. Estas emociones pueden influir en cómo la madre percibe el parto, haciendo que parezca más largo o más duro, aunque médicamente no lo sea.
De hecho, estudios como el publicado en BMC Pregnancy and Childbirth (2016) señalan que el miedo y la ansiedad pueden aumentar la percepción de dolor, prolongar algunas fases del parto y favorecer la intervención médica.
La mente también influye en el parto
La matrona insiste en la importancia del bienestar emocional. Muchas mujeres liberan en el parto emociones acumuladas, lo que puede intensificar la experiencia.
Por eso, recomienda trabajar la parte mental del embarazo con técnicas como:
preparación emocional
relajación y respiración
hipnoparto
acompañamiento profesional
apoyo psicológico si es necesario
Prepararse mentalmente, confiar en el propio cuerpo y sentirse acompañada puede transformar cualquier parto —sea el primero, el tercero o el quinto— en una experiencia positiva y empoderadora.